Un juego de formas, geometría, texturas, colores y técnicas conforman los interiores de una residencia rica en arte contemporáneo y muebles de diseñador.

Cuando el tiempo apremia, no se debe escatimar en ningún recurso creativo para dar vida a un gran espacio, totalmente en blanco. Con esa premisa como filosofía comenzó este proyecto de remodelación arquitectónica, acabados y decoración de una espléndida casa de cuatro pisos ubicada en una de las zonas más exclusivas al norte de la Ciudad de México, que encierra una importante colección de arte contemporáneo. La residencia había que entregarla a su dueño totalmente lista en cinco meses con terminados perfectos y una excelente mano de obra, un reto que pocos se atreverían a tomar. De ahí que la magia y la creatividad del equipo de Sofía Aspe Interiorismo trabajó días enteros a marchas forzadas, con el objetivo de cumplir el reto que se les había encomendado y entregar un trabajo perfecto que caracteriza a cada obra de este despacho.

El concepto gira en torno a un estilo contemporáneo pero acogedor, el cual destaca cada espacio con materiales naturales, texturas suaves, detalles de gran lujo y una paleta de tonos cálidos que no compite con la belleza de las piezas de arte ni con los colores contrastantes del mobiliario.

Desde el hall que sirve como acceso principal a la residencia se predice un interior fuera de lo común, pues a cada paso que se da sobre un tapete geométrico se acompaña con algún recurso innovador de arquitectura y diseño o con una pieza de arte que quita el aliento, como el cuadro de gran formato de Santiago Carbonell, el cual nos recibe sobre un muro forrado en chapa de madera de ébano. A la derecha se observa una escultura colgante de David Guzmán y enfrente una escultura sobre pedestal del escultor mexicano Jorge Marín; también se colocó una consola en metal de Casa Palacio coronada con un espejo circular y un candil retro.

Siguiendo el camino se llega a la sala de estar, un espacio cautivador en tonos beige, amarillo y marrones que invitan a largas conversaciones y momentos de serenidad entre amigos sentados en los dos sillones con reminiscencia de Jean Prouvé en terciopelo de seda amarillo, o en los sillones en lino color crema y apoyados por las mesas Barcelona de Bauhaus. Destaca un muro de cerámica con resina que esconde una puerta que conduce a los espacios privados de la casa y luce una chimenea de gas forrada de mármol; frente a ella se colgaron tres dibujos de la artista suiza Virginie Morillo.

Para el comedor se utilizó una paleta de tonalidades verdes, sobre todo en muebles y accesorios como las sillas de LunchStudio tapizadas en terciopelo verde y una cómoda hecha ex profeso para el proyecto por Les Arts au Soleil. Además del óleo de Víctor Rodríguez; resaltan imponentes el candil de Restoration Hardware, el tapete de yute con cenefa de lana y un enorme espejo de rayos de Casa Palacio.

Hay un family room que se convierte en el cuarto más divertido, pues mezcla lujo y diversión con un área para ver televisión, una mesa de juegos, un bar con cava y otra zona con una mesa de billar y enormes libreros sobre muros pintados en rojo, otros con espejo y el resto en color crema. Las lámparas sobre el billar son de Tom Dixon, las farolas y las sillas del bar son de Dupuis y la barra está cubierta con un porcelanato geométrico plateado que contrasta con el librero de bar hecho con herrería y un fondo de espejo avejentado. La chapa de madera de estos libreros es de Zebrano rayada en los tonos gris y negro de moda.

Es refrescante observar detalles por todos lados, acabados insólitos, el uso de chapas de madera con vetas, colores y texturas distintas; paletas inusuales y espacios creativos inesperados, pues incluso el baño de visitas se sale de todo esquema al tener los muros y el techo forrados con un papel tapiz texturizado y en tonos vibrantes. Elementos lujosos que también se observan en la recámara principal, muy masculina y sofisticada, con telas finas de Pani en la cabecera y cortinas, una silla de Blu Dot, mesa lateral de West Elm, mesas de noche de Casa Palacio y candiles laterales de Restoration Hardware.
Aunque sin duda, el broche de oro es un moderno roof garden con vistas espectaculares, cuyo piso en zigzag de porcelanato blanco y negro hace destacar el verdor de un jardín con pastos penicetum y del gran olivo que le da majestuosidad a esta residencia única por su arquitectura de interiores.

Me encanta hacer una sutil fusión de formas, texturas, colores y técnicas para lograr una armonía atrevida en los espacios”
- Sofía Aspe

 


Por María Elena Espinosa

Fotos: Alfonso de Béjar

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