Elenore Nalet es la diseñadora que creó la silla serpentine, una pieza para exteriores excepcional y elegante que produce la firma Ligne Roset. Cómodamente sentada en el sofá serpentine, nos contó como ha sido su viaje en el mundo del diseño.

Elenor nació y se crió en una pequeña ciudad del sur de Francia, y aunque virtualmente no fue afectada por el diseño, sintió una atracción hacia la arquitectura desde temprana edad. Este interés inicial evolucionó hacia una fascinación por las características que definen un espacio, el mobiliario y los accesorios para el hogar. Después de la universidad, Eleonore comenzó a competir en concursos de diseño, y cuando su prototipo se exhibió en la Feria de Colonia, Alemania, llamó la atención de Michel Roset. Con un marco de metal y un cojín entrelazado a través de la parte posterior, la cómoda y moderna silla Serpentine se comenzó a producir por Ligne Roset exactamente cómo se descubrió. Cinco años más tarde, la silla es muy popular y codiciada, se ha convertido en un nuevo clásico de la firma francesa y ha evolucionado a convertirse en sofá.

Aunque admite que es un verdadero lujo trabajar con una empresa de alto perfil como Ligne Roset, Eleonore también tiene una pasión por crear productos simples y bien hechos para un consumidor de mercado masivo. Cree que la durabilidad, la belleza y la practicidad se traducen en todos los mercados, y que todas las personas deberían tener posesiones que duren para toda la vida, y con estos productos crear recuerdos. Fiel a su ámbito de trabajo, le encanta mezclar en diseño la alta gama con productos más modestos, y cree que los elementos de calidad se mantienen y ayudan a contar nuestras historias. Especialmente, ahora como madre, ella tiene una afinidad por crear productos para niños e influir en la importancia de la calidad desde una edad temprana.

Actualmente, viviendo en la Ciudad de México con su familia, Eleonore admira la vasta población de talentosos artesanos del país, con sus meticulosas obras hechas a mano y conocimientos sagrados transmitidos de generación en generación. Afirma haber conocido a un sinnúmero de talentosos jóvenes diseñadores aquí, y se maravilla de lo increíble que es producir muebles a gran escala en una cultura que está acostumbrada a crear cosas a mano. Ella ama la energía de la Ciudad de México y se ha quedado más tiempo de lo previsto para enseñar y diseñar.


Por Danielle Kehl

Retrato: Francisco Quezada

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