El diseño siempre ha sido una aventura para los creativos y artesanos de Louis Vuitton, un viaje de exploración por ideas, conceptos y regiones distantes que le imprime un sello único a cada una de sus piezas.

La historia cuenta que desde 1880 la firma francesa contaba con un laboratorio creativo conocido como el Departamento de Pedidos Especiales en el cual se diseñaban, de manera personalizada para cada cliente, objetos de uso diario como el icónico ropero baúl. Piezas que sin duda alguna, fueron el primer acercamiento a los objetos de arte siempre apreciados por los sibaritas y conocedores, y hoy icónicos gracias a la colección Objets Nomades y Les Petits Nomades que enlazan el placer de los viajes de aventura con la moda a través del nombre de los más grandes diseñadores de nuestros tiempos.

Desde 2012 la edición limitada Objets Nomades ha sumado diversos muebles excepcionales y prototipos experimentales de creativos de todo el mundo. Del mismo modo, Les Petits son objetos decorativos para el hogar también creados por varios de estos genios del diseño. Nombres como Patricia Urquiola, Nendo, Maarten Baas, los hermanos Campana, Atelier Oï, Barber & Osgerby, Gwenaël Nicolas, Raw Edges y Damien Langlois Meurinne engalanan el portafolio.

Y este año se unieron al gran equipo India Mahdavi y Tokujin Yoshioka para completar la colección de objetos bajo la misma filosofía de la marca: pasión por la belleza de los materiales nobles, la posibilidad de las formas y las proporciones cuidadosamente equilibradas, la compleja y meticulosa artesanía y la minuciosa atención a los detalles. Las piezas fueron presentadas durante la Semana del Diseño de Milán por lo que el opulento Palacio Bocconi se transformó en un lujoso safari en plena jungla donde el cuero Nómade fue el material protagonista como franco homenaje a la materia prima que utiliza la compañía de baúles, carteras y valijas creada en 1854.

Entre la exuberante vegetación, brillaba cual gema la lámpara Campana de Barber Osgerby realizada en cristal de Murano con costuras en cuero; también se apreciaban la silla portátil de Maarten Baas, la cartera plegable de Patricia Urquiola y el sofá hamaca de los hermanos Humberto y Fernando Campana inspirado en las nubes y en la concha de la Venus de Botticelli. El follaje resaltaba la belleza de la mesa y silla Concertina de Raw Edges trabajadas con sutiles pétalos de cuero, la silla de Atelier Oï con cintas que imitan cinturones de cuero, la mecedora de cuero malletage de Marcel Wanders, el Totem floral de Damien Langlois-Meurinne y la mesa auxiliar de marquetería de cuero de India Mahdavi. Pero también la tecnología hizo acto de presencia con la mesa Ernest y la lámpara Miller con leds de Gwenaël Nicolas, quien se inspiró en los viajes de Hemingway por África. Y del mismo modo, se rinde tributo al cuero, los viajes y el savoir faire de Louis Vuitton con la artesanía delicada de André Fu en su Ribbon Dance, de Oki Nando al diseñar la Surface Lamp y de Tokujin Yoshioka con su majestuoso Blossom Stool.


Por Norma Rodríguez Olivares

Fotos cortesía Louis Vuiton

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