Arquitectura potente que no cede al paso del tiempo y se impone con una nueva propuesta creada por talento jóven.

Postrada sobre una cañada, la cual conduce uno de los afluentes que alimenta el lago de Valle de Bravo, se encuentra esta residencia rodeada de pura vegetación boscosa. El pequeño oasis, proyectado originalmente hace 20 años por el afamado arquitecto José de Yturbe, hoy en día toma un segundo aire de vida en manos de uno de los despachos más prometedores de la república mexicana. La remodelación arquitectónica corrió a cargo de Elsa Ojeda, quien una vez empezado el proyecto, se asocio con Diego Vales para formar Rhyzoma, despacho de arquitectura y diseño que comienza a tomar relevancia.

La nueva cara de la casa de fin de semana se hizo en función a las necesidades cambiantes del usuario. Las condiciones eran simples: respetar el proyecto original, rejuvenecerlo y darle a los propietarios un espacio de convivencia al aire libre. Entonces, lo que originalmente sería una expansión de la terraza con alberca, área de asador, horno de pizzas y una sala con chimenea para pasar las tardes con un cocktail escuchando el ruido del riachuelo que transita por ahí, se convirtió en un facelift completo. Por lo abierto de este lugar no cabe duda que se vive un sentimiento de campamento, muy integrado a la naturaleza, pero colmado de lujos y comodidades.

Al crear el volumen de la terraza, quedaría bajo ésta un hueco desperdiciado, en el cual se aprovechó para darle vida a un gimnasio, un cine y dos recámaras de visitas. Cuando comenzó a notarse la transformación de la propiedad, los clientes decidieron aventurarse a re-imaginar la casa completa. De los últimos pasos fue la cava, el corazón de la casa, misma que fue sugerida por la geografía del terreno. Al cruzar una puerta nada diferente a las otras, se entra a un ambiente único y acogedor, el cual está resguardado por la más alta tecnología para crear las condiciones perfectas para las botellas que alberga. Si se rodea un pasillo y se baja por unas escaleras, se accede a un cómodo espacio de convivencia perfecto para relajarse, comer un poco y seguir disfrutando de la arquitectura y el medio ambiente. Las brillantes mentes de la firma Rhyzoma, dejaron un último detalle por descubrir, cuando se reclina la cabeza para dar un sorbo a la copa, es imposible no admirar el techo de la cava, formado por cientos de botellas que crean un patrón visual escultórico.

La grandeza de este proyecto viene de todos los elementos que conviven armoniosamente. Es muy complejo remodelar y respetar una arquitectura de otro estilo, sin que se noten una especie de chipotes. Aquí no sucedió, pues Rhyzoma nos dejó un mundo donde conviven los monumentales y coloridos muros característicos de la arquitectura contemporánea de México, junto con materiales cálidos, y la presentación de piedra y madera en tonos crudos como elementos centrales. El resultado es una arquitectura atemporal e increíblemente funcional, diseñada para satisfacer grupos de personas con un estilo de vida dinámico y con aprecio del buen diseño.


Por Juan Carlos G. Guerrero y Santiago Osio

Fotos: Juan Carlos G. Guerrero

Arquitectura original de José de Yturbe // Remodelación de Elsa Ojeda y Diego Vales, de Rhyzoma

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