El exclusivo Social Club en Arcos Bosques transformó la experiencia de la Art Week 2026 con “Conversando entre Materiales”, una residencia artística que rompió la barrera entre el espectador y la obra de arte.
Por primer año, el Social Club BASTIAN formó parte de la semana del arte en Ciudad de México con una propuesta que cruzó arte, diseño y vida nocturna. Fiel a su vocación de exclusividad, el club presentó un concepto que huyó de lo convencional: ahí, el arte no se observó en silencio ni a la distancia, sino desde el uso, la convivencia y la experiencia cotidiana.
Una Intervención Viva en el Sótano de Arcos Bosques

Ubicado en el sótano de Arcos Bosques, BASTIAN destacó como un espacio de atmósfera íntima y envolvente, diseñado por el arquitecto Rubén Terán. Su interiorismo, protagonizado por profundos sillones de terciopelo rojo, mesas de mármol veteado y una cálida iluminación circular, fue el escenario perfecto para “Conversando entre Materiales”, una residencia artística efímera que se desplegó dentro de su operación habitual.
Con la curaduría de Valeria Herrera, esta intervención invitó a artistas, visitantes y a la comunidad creativa a habitar la materia desde lo cotidiano.
Las Obras: Un Diálogo Táctil y Visual
Lejos de los formatos expositivos tradicionales, la residencia propuso una relación directa con las piezas, las cuales formaron parte activa del espacio y de su dinámica social. La muestra reunió el talento de ARAZ, Burdo y Alfredo Graalh, explorando la materialidad cruda, el peso, el equilibrio y el gesto humano.


Al recorrer el espacio, los detalles de las piezas revelaron su complejidad estructural y orgánica:
● AARAZ y la Arquitectura de lo Invisible: La precisión técnica tomó el protagonismo con piezas como Sinergia, una intrincada escultura de módulos de acero cortados por láser en un vibrante tono azul. En contraste, Equilibrio Geométrico desafió la gravedad: un brazo esculpido sosteniendo un cubo perfecto, capturando el esfuerzo constante que requiere mantener la armonía entre la lógica estructural y la fuerza humana.
● Alfredo Graalh y la Fusión Orgánica: Sus lienzos introdujeron una riqueza de texturas que invitaron a acercarse. En Cotton Valley, Graalh empleó arena refinada, tintas chinas y extracto de vainilla para crear relieves botánicos tridimensionales sobre la tela. En otra de sus series, pesados materiales como el concreto y fósiles de fauna marina se suspendieron grácilmente frente a los paneles iluminados del club.
● Tensión y Gravedad: A lo largo del recorrido, imponentes piezas de metal crudo y rocas sin pulir descansaron sobre las mesas de mármol del recinto. Estas piezas convivieron como presencias escultóricas silenciosas pero activas, generando una narrativa común donde la materia se percibió viva y en constante transformación.
El Legado del Encuentro



Con esta residencia, que se llevó a cabo del 4 al 7 de febrero , BASTIAN consolidó su papel como un espacio cultural activo durante la Art Week, apostando por una forma más natural y menos solemne de acercarse al arte. Fue un recorrido sin prisa, donde la materia, al activarse con la noche, dejó de ser objeto para convertirse en una memoria perdurable.
Por Ricardo Cadena
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