En la ladera que domina las Krkonoše Mountains, sobre el pueblo de Strážné, una antigua cabaña de troncos fue rescatada de décadas de intervenciones que desdibujaron su carácter original. Más que preservar restos materiales, el proyecto buscó recuperar la esencia de la arquitectura vernácula de montaña.
Las construcciones tradicionales de Krkonoše se definen por cubiertas inclinadas de gran pendiente, estructuras bajas en madera y proporciones pensadas para resistir inviernos extremos. La nueva propuesta retoma estos principios sin caer en la nostalgia literal. El resultado es una reinterpretación contemporánea que respeta la volumetría original y restituye su presencia en el paisaje.


Uno de los pocos elementos rescatables —el techo con vigas expuestas— determinó la escala interior. A partir de esta referencia se configuró la sala principal, concebida como un espacio íntimo y protector. La combinación de carpinterías operables y acristalamientos sin marco preserva el ritmo tradicional, mientras abre el interior hacia vistas panorámicas de las montañas.
Dentro del volumen original se integraron una habitación de invitados, escalera y sauna. Entre la pendiente natural y la casa se insertaron discretamente áreas técnicas y de almacenamiento esenciales para la vida alpina.

La tecnología acompaña con sobriedad: bomba de calor geotérmica, agua de manantial cercano y planta de tratamiento propia. No hay gestos exhibicionistas, sino eficiencia silenciosa. Esta cabaña no replica el pasado; lo interpreta con precisión y sensibilidad contemporánea.
