De fábrica textil a destino contemporáneo

Ubicada a los pies de los Altos Tatras, la antigua fábrica de hilado de Kežmarok renace como un proyecto ejemplar de renovación industrial y hospitalidad contemporánea. Fundado en 1860 por Karol Wein, el complejo fue uno de los centros textiles más avanzados del Imperio austrohúngaro y, tras décadas de abandono, hoy recupera su valor arquitectónico gracias a la intervención de beel architekti.

El edificio principal, declarado Monumento Cultural Nacional, se encontraba en un estado crítico: humedad estructural, cimentaciones deterioradas y filtraciones constantes de un arroyo que fluye bajo la construcción. La intervención exigió una restauración profunda, desarrollada en conservación patrimonial, respetando cada capa histórica del inmueble.

Sala de recepción con taburetes en tonos claros una planta con altura hasta el techo y una pared de colores

El concepto arquitectónico parte de una premisa clara: darle una nueva vida sin borrar su pasado. El proyecto integra funciones productivas, administrativas y de hospitalidad para un reconocido productor de destilados, abriendo por primera vez el antiguo complejo al público. Cafetería, tienda, museo, salas de degustación y apartamentos para huéspedes convierten este antiguo enclave industrial en un nuevo punto de encuentro urbano.

Habitación de maquinaria

La propuesta establece un diálogo preciso entre lo histórico y lo contemporáneo. Se eliminaron añadidos posteriores que distorsionaban la silueta original, mientras que elementos auténticos como columnas de hierro fundido con motivos florales, bóvedas de ladrillo y la emblemática chimenea fueron cuidadosamente preservados.

Habitación con mesas y silla de madera, una lampara circular al centro del techo, y ventanas medianas

En el interior, una paleta material sobria refuerza la narrativa industrial: pisos de terracota, yesos claros y nuevas intervenciones discretas que permiten que la estructura original sea la protagonista. El resultado es un espacio que conserva su alma industrial mientras se adapta a nuevas dinámicas sociales y culturales.

Más que una rehabilitación arquitectónica, el proyecto representa la reactivación de un patrimonio y la creación de un nuevo espacio público, donde la memoria industrial se integra con la vida contemporánea.

También puedes leer: https://www.designhunter.mx/lebenski-renacer-arquitectura-montana/