Por: Omar Silva
El lujo contemporáneo ha mutado. Ya no se trata del brillo excesivo, sino de lo que en los círculos de diseño llamamos «Quiet Luxury»: esa sofisticación que no necesita gritar para hacerse notar. Tras pasar una semana evaluando la GWM TANK 500, me queda claro que esta SUV no solo busca competir en el segmento premium; busca dictar las nuevas reglas del juego.
La Estética del Poder
Lo primero que te detiene es su fisonomía. No es solo una cuestión de tamaño —aunque sus 5,078 mm de largo imponen respeto inmediato— sino de proporción. Al recorrerla, la unidad en color Dark Knight que probé revela una musculatura contenida. Los rines de 19 pulgadas y su despeje al suelo de 224 mm no son meros adornos; son la promesa de que, para este vehículo, el asfalto es opcional.

Al cerrar la puerta, ocurre el fenómeno más fascinante de su ingeniería: el mundo exterior se apaga. He probado vehículos que presumen de aislamiento, pero la TANK 500 lo eleva a un nivel científico. Utiliza un sistema de Cancelación Activa de Ruido (ANC) que funciona mediante micrófonos de alta precisión. Estos “escuchan” las frecuencias molestas del motor y el viento, para luego emitir una onda inversa a través del sistema de audio Infinity. El resultado es un silencio casi orgánico.
La TANK 500 no bloquea el ruido; lo anula. Es una burbuja tecnológica donde la piel Nappa y el masaje de ocho puntos en los asientos te hacen olvidar que afuera el mundo sigue su curso. Dentro, la curaduría de materiales es impecable. No hay plásticos pretenciosos; hay texturas nobles, una iluminación ambiental de 64 colores y un reloj analógico central que nos recuerda que, incluso en la era digital, la elegancia clásica es eterna.

Desempeño: La Dualidad Perfecta
Bajo el cofre, la TANK 500 esconde un corazón que contradice su suavidad interior. Su motor 3.0T V6 Dual Injectionasistido por un sistema Mild-Hybrid de 48V es una joya de la eficiencia moderna. Entrega 348 hp con una entrega de torque tan lineal que los 7.7 segundos que tarda en alcanzar los 100 km/h se sienten como un planeo constante, no como un esfuerzo.
Lo que realmente me sorprendió fue su versatilidad. Pasé de la suavidad de la conducción urbana a probar sus 11 modos de manejo. En terrenos técnicos, su capacidad de vadeo de 800 mm y el bloqueo de diferencial te dan esa confianza absoluta que solo un verdadero 4×4 puede ofrecer.


Después de someterla a diversas pruebas, mi conclusión es directa: la GWM TANK 500 es para quienes ya no tienen nada que demostrar. Es el vehículo de quien valora la seguridad de un tanque pero se niega a sacrificar la paz de un santuario privado. Estamos ante un objeto del deseo que no solo transporta personas, sino que eleva el estándar de lo que deberíamos exigirle a la movilidad de alta gama.
