En el clima fenomenal de Malinalco la casa del paisajista Pedro Sánchez hace homenaje al pasado y al presente como uno, celebra la naturaleza y la vida con pasión mientras busca el bienestar, la recreación y la comodidad.

“Más de una década para lograr el concepto ideal. El concepto en donde la piedra representa la tierra, el adobe es historia y el acero es la estructura.” – Pedro Sánchez
“Para mi la arquitectura, el diseño de interior y el paisajismo es uno mismo. Todo está ligado, aunque la cereza del pastel es el paisajismo.” -Pedro Sánchez

El biólogo John Lubbock decía que el aire fresco es tan bueno para la mente como para el cuerpo. La naturaleza siempre parece tratar de hablarnos como si tuviera un gran secreto que contar. El paisajista mexicano, Pedro Sánchez, ha cumplido en hacer justo esto. En cada nuevo trabajo, su expresión y su sensibilidad encuentra un lugar sumamente especial que perdura con el paso del tiempo. Hoy, que la arquitectura habla constantemente de traer el aire libre al interior. La mezcla de texturas naturales en el mobiliario y la decoración, desde textiles y fibras, materiales naturales como piedra complementan la sensación interior y exterior del hogar.

Uno de los factores más importantes al diseñar una residencia es el clima del sitio. Esto suele representar desafíos, sin embargo, México y su clima privilegiado están a favor del arquitecto, ya que pueden adaptar una infinidad de materiales y crear microclimas en diferentes espacios que difuminen la transición interior-exterior de la que hablábamos anteriormente. En esta especial residencia vacacional, uno de los proyectos más recientes de Pedro, lleno de remembranzas, pasión y homenajes a sus raíces, crea un hogar que se adapta al entorno de principio a fin.

Los límites entre el mundo interior y el exterior se han difuminado de tal manera que en todo el espacio la colección de vegetación de especies de todo el mundo convergen en un oasis natural que celebra sus orígenes, la creatividad y el tiempo. En donde el futuro y el presente se convierten en la espera del envejecimiento continuo de la vida humana junto con el verde y los colores que lo acompañan. El corazón de la casa, un magnífico Flamboyán de las Islas Canarias, envuelve el espacio con su vivo amarillo dándole sentido al oasis sumergido en Malinalco.

Con el enfoque de llevar las vistas de las montañas y el jardín a los espacios de vida interiores al integrar con el contexto inmediato y su topografía. La disposición secuencial es perfecta desde la sala a la terraza, la alberca y la gran palapa, lo cual crea un balance entre la comodidad y la tranquilidad para el área privada.

Hecha de adobe, piedra, acero y aluminio, en un terreno espectacular sin construcciones cercanas, el resultado es una íntima y acogedora casa familiar que honra las características tradicionales de arquitectura y aumenta su valor al ser un proyecto autosustentable, con captación de aguas pluviales y sistema de irrigación, la casa no necesita de nada más de lo que tiene. Repartida en tres módulos conectados por pasillos, se encuentra el área de convivencia, un módulo de huéspedes y al módulo privado.

Con un estilo colonial como lo describe Pedro, se buscó respetar y recrear como se solían hacer las casas con adobe. El interior, está hecho con baba de nopal en colores arena y distintos tonos de negro. Interpuestos entre el adobe; el vidrio que protege el interior deja entrar la luz del sol de manera que se filtra y crea prismas en el espacio. Los pisos, en negro basáltico le dan carácter a la residencia.

El jardín hecho de una recolección de plantas de todos los viajes de Pedro es verdaderamente lo que se roba toda la atención y las miradas. Es lo que, sin lugar a dudas, le da vida al lugar. Pensado como un jardín botánico, único en todo sentido, alberga plantas de todo el mundo, desde especies provenientes de África hasta cientos de plantas endémicas de México. Pedro describe su jardín como diversión y pasión, y no hay mejor manera de apreciar su creatividad y su visión que con este singular paraíso que ha creado sin ataduras, límites, ni lineamientos.

Arquitectura Pedro Sánchez, Claudia Rico Galván, César Ardanza y Walter González.

Por Yarin Miranda Robles

Fotos Héctor Velasco Facio

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