Con este departamento en Ciudad de México, Sofia Aspe crea un ambiente atemporal en donde destaca la maestria en el manejo de texturas para lograr con una paleta de color limitada un espacio sensorial que enaltece la colección de arte de sus clientes.

“Creo que el plano abierto es algo en extinción, necesitamos más separaciones y determinación de espacios, porque hoy tenemos reuniones de trabajo (zooms). Hoy, en nuestra casa hacemos todo”, Sofia Aspe

Este departamento en el corazón de Ciudad de México ha sido concebido en su diseño interior por el despacho de Sofía Aspe Interiorismo, con la idea de crear un ambiente sobrio, en donde el color no se impone y se busca dar protagonismo a la colección de arte precolombino de la familia. $00 metros cuadrados bien diseñados que dan para pensar que se trata de un espacio todavía más grande, con ambientes confortables y que invitan a vivir cada rincón de este hogar.

Se trata del hogar de una familia joven que gusta de piezas de arte con sustancia y tradición, como el cuadro de Rufino Tamayo, del maestro Toledo o de José María Velasco en el comedor. Esto nos da una idea clara de que los clientes de Sofía Aspe tienen una visión clara de cómo les gusta vivir, así que el reto fue interesante, pues movió un poco el estilo de la diseñadora, quien maneja de forma audaz una paleta de color variada y que combina con maestría como pocos diseñadores, “Yo creo que me he ido editando en paleta de colores, me sigue encantando el color, pero también creo que lejos de huir de proyectos monocromáticos he podido encontrar una esencia a través de diferentes texturas, vetas, acabados y tejidos.

Con el paso del tiempo me he dado cuenta que también me he editado en la cantidad de objetos, si no es un objeto con valor sentimental o de extrema calidad, prefiero no ponerlos. Es importante no llenar por llenar una mesa o un librero si no son piezas que realmente suman. Por ejemplo, pensamos mucho en poner esos candelabros de baccarat antiguos, los cuales eran de la abuela de mi clienta, en la mesa del comedor y a mí me encantan porque contrastan un poco con lo contemporáneo y minímal de todo el espacio. Así que romper con estos dos candelabros le otorgan categoría y carácter al espacio. No hay reglas de diseño definidas, el proyecto va pidiendo y creo que tener piezas antiguas y contemporáneas le dan un toque de vida e historia al proyecto”, nos comenta Sofía Aspe.

El despacho de Sofía Aspe Interiorismo se ha caracterizado por tener un estilo audaz, su propuesta es diferente en cada proyecto, lo hace individual y se nutre de escuchar las necesidades de su cliente. Ella piensa que es crucial el aterrizar las ideas y aspiraciones de quienes habrán de vivir los ambientes, y utilizar como herramientas para lograrlo su visión estética y conocimiento. “Desde el principio me dijeron que buscaban una paleta monocromática, así que nuestro trabajo en el estudio es lograr una propuesta que no sea plana y aburrida, por lo que recurrimos a texturas y materiales como piel, lino, algunos estampados y ciertos destellos de color que llegan de las piezas de arte, además de incluir cojines, lambrines laqueados y de nogal, con pisos de muchas vetas, muros con tapiz de tela gris, para así conservar una paleta gris que se aleje de lo aburrido y monótono”, asegura Sofia Aspe.

Este departamento tenía que ser dinámico y versátil, pues lo habita una familia joven con tres adolescentes, así que se generó un estudio que funciona como biblioteca y que está enmarcado por una pieza de gran formato del artista Aldo Chaparro, se integra tambiñen a la sala de estar y a la chimenea, donde se colocaron las piezas prehispánicas más sobresalientes. Lo interesante es que se crearon muchos ambientes, que pueden ser independientes y al mismo tiempo están comunicados, como la terraza, en donde se colocó una mesa para ocho personas con asador, una sala y bar. Se trata de un departamento que se vive en cada rincón y resulta muy funcional.

Es importante mencionar que en los proyectos de Sofia Aspe Interiorismo cobra relevancia el uso de mobiliario creado por mano de obra mexicana, al tiempo que impulsa que sus provedores puedan generar conceptos más comerciales, incluso Sofía trabaja en la creación de una línea de tapetes y piezas de mobiliario. “El 2020 fue un parteaguas para el interiorismo y la arquitectura, estar un año encerrados en nuestra casa ha sido un aprendizaje, sobre todo, en calidad de vida como ser humano, es increíble que te guste tu casa, y lo vimos con los clientes, hace mucho no se vendía tanto arte, no se arreglaban tantos jardines, de pronto hacemos roof gardens, balcones con mucha vegetación, mucho contacto con la naturaleza y creo ese es la enseñanza; el contacto con la naturaleza. Hoy más que nunca las personas nos dimos cuenta que los lugares públicos y privados nos tienen que fascinar”, asegura Sofia Aspe.

“Cada siete años hay ciclos muy marcados en la vida del ser humano. Creo que Hay que remodelar al menos cada siete años”, Sofía Aspe.

Diseño interior de Sofía Aspe

Por David Solís

Fotos de César Béjar

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