Una residencia que hace homenaje a la materialidad, la geometría y la vegetación. Espacio interior y exterior que se gozan al unísono.

“El trabajo del arquitecto es tener la agudeza de encontrar estas especiales oportunidades de diseño que son la guía para crear un gran proyecto”. – Saúl J. Figueroa.

Zapopan, Jalisco, es un área en el Bajío mexicano que se muestra muy prolífica en cuanto a propuestas de diseño arquitectónico. Es en este contexto, que el arquitecto Saúl J. Figueroa, proyectó su idea residencial y confirmó su saber hacer. Se trata de una casa agradable, que promueve una mezcla de espacios cálidos, limpios y serenos, que se ajustan a el deseo de una estética relajada y atemporal, y combinan la feminidad con la masculinidad, al tiempo que encuentra el balance ideal entre el exterior y el interior.

Una de las características del proyecto es la búsqueda por una geometría pura. En donde la forma comprende las dimensiones para lograr que los espacios entre muros encuentren su propia esencia. En esta residencia, el desplazamiento se hace en una sola planta con un esquema en herradura, en donde sus dos alas claramente divididas separan el día y la noche, así como el área privada de la social, mientras que se promueve el aprovechamiento total del jardín central desde diferentes puntos de la casa.

Además de una paleta de color neutro, con una mezcla de tonos arena que complementan la armonía de la vegetación; un papel fundamental para el proyecto, la textura proclama su importancia en la esencia del hogar, al estar tan arraigada en la naturaleza. La vegetación logra vestibular y generar diferentes percepciones, la relación que existe entre los espacios y el recorrido orgánico dentro de una clara y limpia geometría resulta en la apreciación por la volumetría y admiración por una casa que comprende espacios donde se privilegia la luz.  

Por otro lado, la paleta de materiales incluye enjarres en crudo (técnica para recubrir muros), ladrillo de barro blanco y mármol travertino en su estado natural, lo cual genera un desarrollo del proyecto con personalidad y con aspiraciones atemporales, en donde además es muy importante la conexión del interior con el exterior. Con la finalidad de complementar el alma de la residencia, se incluyeron materiales como madera y herrería en tonos rojizos, algo que resultó en un elemento contemporáneo al interior.

“La directriz que se desarrolla en geometría y materialidad en esta casa es un continuo espacial”. – Saúl J. Figueroa.

Siempre pensando en la privacidad con relación al contexto inmediato, la geometría concilia y evidencia la búsqueda de las distintas jerarquías del espacio interior de forma fluida, lo cual se logra con un entendimiento claro del volumen como una secuencia de espacios continuos.

En colaboración con la diseñadora de interiores Carolina Verduzco, se crearon ambientes contemporáneos con el uso de piezas de mobiliario de firmas internacionales y muebles fijos diseñados exprofeso para el lugar. El concepto general es que exista un diálogo fluido entre arquitectura y diseño interior. Con tres recámaras, sala, comedor, cocina, un estudio de música y una sala de televisión con una terraza, el proyecto es la traducción de las necesidades de una familia con un estilo de vida dinámico. Además, se ha logrado la conexión con la vegetación, mientras que la geometría y cada uno de los espacios lograron su propia jerarquía con una estética de líneas claras y un toque minimalista que ha sido ideal y así lo perciben sus moradores.

Arquitectura de Saúl J. Figueroa

Por Natalia Márquez

Fotos Lorena Darquea

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