Un hogar que articula una estética audaz entre lo clásico y lo moderno. Una magnífica diferenciación visual, que logra la configuración ideal del espacio con sofisticación y una cautivadora historia.

Un diseño ecléctico; repleto de historia y arte es el resultado de más de una década de trabajo continuo. El arquitecto y diseñador mexicano Daniel Gindic posee una buena trayectoria como como diseñador y arquitecto, en la cual ha priorizado un diseño con alma. Esta residencia en la colonia Roma es un deleite para cada mirada; en cada rincón se representa una increíble relación entre cliente y diseñador, lo cual se pone de manifiesto en todos y cada uno de sus detalles. Esta casa de más de 100 años de antigüedad pertenece a una familia amante y apasionada del arte. Desde luego que se encuentra en el corazón de una de las colonias con más abolengo de la ciudad, por ello era imperante hacer un diseño interior acorde y con potencia. Estas imágenes muestran la visión y la creatividad del arquitecto Daniel Gindic.

Detrás de una fachada muy bien conservada (intacta), original de la época porfiriana se encuentra un elegante vestíbulo acompañado de unas escaleras imperiales de doble altura. Al recorrer los pasillos, dos pianos de cola, uno clásico y otro moderno roban la mirada, y son previos a llegar a un estudio privado con una exuberante biblioteca. Uno de los patios internos invita a recorrerlo antes de llegar al comedor, el cual tiene capacidad para dieciocho personas.

Sobre la mesa de comedor destaca un candil de Restoration Hardware y es el preámbulo para admirar un extraordinario gobelino original tejido a mano, que unifica la paleta color dentro del espacio al contrastar con los elementos rojos de las sillas, la decoración y el arte del espacio.

El comedor se resguarda detrás de las ventanas y molduras originales gracias a las cuales la iluminación natural logra bañar el espacio con tal perspicacia, que el parquet emplumado de madera también original que viste los pisos, le da una sensación cálida y elegante que continúa en el resto de la residencia.
Sin seguir una línea de diseño, destaca una curaduría impecable que incluye arte clásico y contemporáneo, pero existe un hilo conductor que amalgama toda la casa en un ambiente sofisticado, con acentos de color, texturas y patrones que llegan a ser tan silenciosos como audaces. Tres recámaras en el segundo nivel encuentran en la yuxtaposición de elementos simples y formas atrevidas, una tensión atractiva que resulta en la combinación perfecta de lo clásico y lo contemporáneo. Cada una de ellas cuenta con un baño y vestidor, que se acentúan con diseños completamente diferentes entre sí. Mobiliario hecho en el estudio de Daniel,
papeles tapiz pintados a mano y de diferentes firmas se imponen como un importante elemento dentro de cada habitación para hacerlas única e individuales.


Al analizar el proyecto de la mano del arquitecto Gindic, se concluye que la habitación principal es el corazón de la residencia. Con un pequeño vestíbulo al entrar, uno se encuentra con la opción de dirigirse a un baño cubierto en mármol, el cual se conecta con un amplio vestidor, o la recámara que tiene terraza y causa el sentimiento de estar dentro de una siute de hotel europeo. En está recamara la entra de luz vie desde dos partes; la terraza, desde luego, y un cubo de luz de uno de los patios internos de la casa, lo que permite una vista amena y privada del interior y el exterior.

El proyecto comenzó con la idea de hacer de la residencia un pequeño hotel boutique, en el que las habitaciones fueran una suite sumamente privada y especial, que cada espacio tuviera su propio tema, su propia esencia y que al mismo tiempo se mantuviera la característica de ser una casa social. El resultado son salas, terrazas internas, una sala de cine en el sótano en donde también hay un despacho a lado de una cava de vinos perfectamente acondicionada para celebrar la pasión de su dueño por los vinos. Baños de visitas, en las distintas plantas hasta llegar al último piso, en donde una recámara se encuentra a lado de un gimnasio, un sauna, una sala de masajes y una terraza para eventos con jacuzzi.

Al haber evolucionado junto con el proyecto, en retrospectiva Daniel expresa lo difícil que es intervenir cualquier espacio, y lo grato que ha sido plasmar su visión en este inigualable proyecto en la cual ha logrado conservar su esencia y su estilo al combinarla con una estética actual, elegante y divertida que hoy es una casa excepcional.

Arquitectura y Diseño de Interiores Daniel Gindic Architecture & Design Studio.
Por Yarin Miranda
Fotos Aldo C. Gracia

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