El estudio de arquitectura Concrete, realizó cinco diferentes paisajes holandeses para el lounge más sofisticado de Europa.

El viajero frecuente de primera clase busca confort y nuevas experiencias. Conoce de sobra el ambiente de los aeropuertos y la tensión que ahí se vive, y su ideal se centra en pasar las horas de espera entre vuelos como si estuviera en casa o en el mejor resort del mundo. Hoy, eso es posible en el Crown Lounge de KLM ubicado dentro del aeropuerto Schiphol en Ámsterdam, el cual fue recientemente inaugurado, como parte de la celebración de los 100 años de la línea aérea holandesa.

Por sus características de alto diseño, tecnología y versatilidad, es sin duda el must local al ofrecer no solamente diversos espacios inspirados en la firma, su origen e historia, sino además en la cultura y tradiciones de los Países Bajos. De tal suerte que para describirlo, haya que vivirlo, pues ofrece tal cantidad de actividades, detalles de diseño y momentos de relax y buena vibra, que se descubren a cada paso y con cada vistazo provocando sorpresa, asombro y admiración.


El proyecto muestra un diseño vistoso que mezcla diversos estilos, y se fundamenta en la tecnología de vanguardia, la sustentabilidad y el servicio de alta gama. Los 6,800 metros cuadrados del salón están pensado para el bienestar de los más de 1,500 pasajeros en tránsito que reciben cada día, y hasta el mínimo detalle habla a gritos del estilo vanguardista y la herencia cultural de los diseñadores y artistas holandeses.


El lounge de dos pisos está dividido en cinco áreas, todas únicas y diferentes, a las que se llega por medio de dos escaleras eléctricas rodeadas de paredes transparentes decoradas con la colección de 5 mil casitas de cerámica azul típicas de Delf; el primer detalle que arranca sonrisas en los viajantes, que sorprendidos se topan de frente con una interpretación escultural del logotipo de KLM en mármol.

Al acceder al Polder Lounge, un espacio en verde y azul que emula las grandes planicies de los paisajes típicos de Holanda, se ubican islas con sofás en cuero negro y chapa de nogal, sillones y sillas giratorias de diferentes estilos y materiales, mesas bajas y
elementos decorativos de artistas locales. El toque retro lo dan las Sansevierias, las plantas preferidas de las abuelas holandesas. Al fondo, un muro de luz de 110 metros de largo, emula el cielo en sus diferentes horarios y se ilumina con luces LED generando un ambiente cálido y de relajación.


De frente, subiendo una imponente escalera de madera se llega a lo alto de la Dutch Mountain, un área de trabajo o recreativa que fue concebida como una galería que muestra ejemplos del diseño, el arte, la creatividad y el humor holandés. Ahí se exhiben
plantas de fieltro de Wandschappen, una selección del coronel de Polspotten, Tulipvases de Bas van Beek, Relojes de Kiki van Eijk, jarrones del Studio Thier y van Daalen, divertidas ovejas realizadas con uniformes usados de la tripulación de KLM y algunos artículos históricos. En este espacio lo mismo se vislumbran clásicos muros de azulejos pintados de azul, que una moderna sala de televisión o una cabina con un DJ tocando en vivo, y su encanto radica en lo heterogéneo de su colorido diseño y en todas las piezas que se pueden observar.

Para dos de los arquitectos a cargo, Lisa Hassanzadeh y Pim Houben, el trabajo en equipo con expertos en iluminación, tecnología, diseño industrial, mobiliario, pisos y alfombras y curaduría de arte, fue el secreto para crear espacios tan acogedores y
eclécticos.

Tal es el caso de The City, otra zona donde todo ocurre al transitar por divertidas salas, restaurantes con cocina abierta, bares llenos de movimiento, una acogedora cafetería con barista y un bar Heineken rodeados de piezas de arte holandés. Aquí el bullicio es implacable, todo lo contrario al área llamada Sea, el espacio más alejado y tranquilo para descansar en una cabina de realidad sensorial, refrescarse en alguna de las 20 duchas con las que cuenta, o dormir en una cabina de descanso antes de un vuelo largo. El interiorismo basado en maderas y una amplia gama de azules invita al relax y la concentración.

Sky es el espacio para comer y beber en espacios privados o al aire libre con vistas a la pista, e incluye el restaurante y bar Blue con un menú exclusivo realizado por Joris Bijdendijk del RIJKS®, el restaurante del Rijksmuseum, galardonado con una estrella
Michelin. Su diseño es espectacular con esculturales lámparas colgantes que llevan los nombres de los destinos de KLM, una pared compuesta por maletas y baúles vintage, una barra en cromo, una cocina industrial abierta, y elegantes vajillas, bancas de cuero oscuro, sillas de metal cepillado y elementos de diseñador.


En todos los espacios, la guía digital y el personal ofrecen a los pasajeros respuesta inmediata ante todas sus necesidades como reservaciones, horarios y situación de vuelos. Si bien el Crown Lounge es para consentir a los pasajeros World Business Class,
también lo puede disfrutar un viajero que cubra una cuota para recibir asistencia personal, innovación en los servicios, digitalización en información, confort y una experiencia única de amenidades.

Por Norma Rodríguez Olivares.
Proyecto Concrete Architectural Associates www.concreteamsterdam.nl
Fotografías Wouter van der Sar Wilkins Studio para Concrete.

Share: