Una residencia de arquitectura potente San Miguel de Allende que resguarda una colección importante de diseño mexicano creada por el icono Don Shoemaker

Casa Shoemaker es una vivienda de fin de semana que se creó bajo la premisa de aprovechar las características del sitio en su máxima capacidad. Al estar desplantado sobre un terreno con una gran diferencia en el nivel, la estructura se resolvió por medio de dos estructuras volumétricas.

Una forma de ver la arquitectura es como una transformación geométrica de la naturaleza. Una fusión de ciencia, arte y tecnología en una sublime declaración de dignidad e inteligencia humana. La vivienda es una de las creaciones de la humanidad que sin importar cuánto tiempo pase, la tecnología avance, el diseño evolucione y la moda cambie, su única y real función es ser un refugio del exterior. Aún así, es la visión, el propósito y la descripción de lo que significa la arquitectura ante los ojos de cada arquitecto por la cual se logra la individualidad de cada proyecto.

El arquitecto Jaime Juárez concibió esta residencia como una vivienda de fin de semana en San Miguel de Allende, Guanajuato. La residencia se desplanta sobre un terreno con una diferencia de nivel importante, por lo cual el proyecto se abordó desde una visión funcional.

La premisa del desarrollo se basó en aprovechar todas las características del diseño por lo que la resolución de la casa se planteó en dos estructuras volumétricas. La primera es un basamento de concreto que emerge del suelo y sostiene la estructura, misma que se dejó expuesta por la necesidad de mantener el mínimo mantenimiento de los materiales, lo que aparte, busca darle un carácter sólido e imponente a la residencia, como lo describe el despacho. El segundo bloque, a diferencia del primero, es una estructura ligera y estilizada la cual aparece en el paisaje con sutileza.

El acceso es por la planta alta, en donde se encuentra un recibidor con una vista espectacular. En el interior se aprecia la honestidad de los materiales, al igual que en el exterior. Presentar los materiales en su estado natural fue una decisión que define la paleta al combinar texturas y acabados del mismo concreto, el material principal, con la finalidad de tener una estética depurada que se percibe de estilo industrial y, al mismo tiempo, refinada.

Las tonalidades neutras en el interior mantienen como protagonistas las vistas naturales que se asoman desde el exterior. En cuanto al mobiliario, uno de los objetivos más importantes para la creación de esta casa era respetar y representar el legado artístico de la familia, por lo que gran parte de las piezas de mobiliario las diseñó Don Shoemaker; fundador de la fábrica de productos de madera Señal S. A., en Morelia, Michoacán. Quien dedicó gran parte de su vida a la concepción y fabricación de muebles y utensilios, dentro de las cuales, una de sus piezas más icónicas se encuentra la ‘Silla Sling’, infaltable en la historia universal del diseño.

El uso y la variedad de texturas en el concreto generan armonía y contraste entre los niveles. Sus diferencias establecen su función. La primera alberga el área social e íntima y la segunda resguarda un área recreativa y una parte para huéspedes.

En la estructura superior designada en un rectángulo se encuentra el dormitorio principal y el área de convivencia, la cual se compone por una estancia, el comedor y la cocina. Al bajar al nivel del sótano, se descubre un claustro de concreto en donde un árbol genera un juego de luz y sombra, lo que convierte al espacio en el núcleo y el corazón de la casa.

La estética y la funcionalidad se unen en este proyecto en un resultado de privacidad para la familia. Esta residencia es una declaración de la arquitectura contemporánea que se diferencia claramente del resto de la famosa y clásica arquitectura de San Miguel de Allende.

Por Yarin Miranda Robles

Fotos César Belio

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