Con una estética sofisticada y elementos que elevan el diseño en todo sentido, la infusión de materiales y distintas capas de texturas, este cálido departamento en París es espectacular.

“El departamento es un sello de un discurso de secuencialidad. Está diseñado desde los sentimientos de un ser en el espacio a través del cuerpo en movimiento.” Francisco Elías Carrillo.

París es una de las ciudades más soñadas alrededor del mundo, con escenarios espectaculares en cada esquina, museos y galerías llenos de obras maestras, tiendas en donde el diseño pareciera que nació dentro de ellas y por supuesto, la icónica e irrepetible arquitectura. El contraste entre lo contemporáneo y lo clásico en la ciudad es especial. Pero gran parte de la magia de la ciudad está en los hogares franceses que han sido testigos de décadas de historia que, sin importar el paso del tiempo, la vida ha quedado impregnada en sus paredes que junto con el mobiliario y la decoración logran reflejar esa riqueza.

Los departamentos en París tienen un cierto ‘je ne sais quoi’, que se resignifica con la visión de quien lo diseña y después de quien lo vive. Si los departamentos parisinos vacíos ya tienen un estilo serio, cuando estos son intervenidos la energía novedosa que adquieren estos espacios les da un giro inexplicable. En el Boulevard Malesherbes, el arquitecto mexicano Francisco Elías Carrillo hizo mancuerna con el arquitecto francés Nathan Rosilio una vez más, para crear un departamento único.

“Este proyecto es una confrontación entre lo clásico y lo contemporáneo. Es una mezcla intercultural que tiene impregnada la visión de cada uno.” -Nathan Rosilio.

La restauración de un espacio que grita historia de piso a techo tiene como resultado una respetuosa transformación con un estilo depurado, casi monocromático, aunque con especiales acentos de color que se conjugan en el espacio como el elemento juguetón que le quita la seriedad bruta.

La paleta de color permite que la iluminación tanto natural como la luminaria de Lee Broom, sea protagónica, pero es el uso de los materiales que intensifican el diseño. Perfectamente curado desde el arte que viste las paredes, todo del pintor cubano Nelson Jalil, a el mobiliario de Poltrona Frau y Cassina, Italia, se desenvuelve con armonía con el recorrido de la vivienda.

No es ningún misterio la genialidad que se puede lograr de una colaboración de dos grandes mentes. Más aún cuando se juntan dos culturas con personalidades que se han desarrollado en hemisferios diferentes. Este departamento en París, tal como lo describen sus creadores es un cambio de paradigma. Con el programa arquitectónico se buscó que la atención visual como el recorrido se fueran directamente hacia el corazón de la casa: la cocina. Por lo que el diseño es un balance entre algo espectacular e imponente que se logra con el gran bloque de piedra que funciona como la barra de la cocina y el resto, impuesto como un ejercicio sumamente fino y tenue que envuelve entre molduras y tonos blancos la funcionalidad de la cocina.

Todos los espacios y las habitaciones de la residencia son sencillos en forma y función mientras que, en la teoría visual, son minimalistas con un sentido totalmente lujoso. Los elementos que lo conforman son nada menos que una pulida y romántica versión de sofisticación que empata con la esencia original del edificio. De cierta manera, la mezcla de blancos y las diferentes tonalidades de la madera hacen que el pasillo principal y la interesante intervención de color en vidrio por Germans Ermičs, tome un sentido elocuente con el resto del diseño. La sinceridad de cada espacio mantiene un lugar importante en el programa que, en sí, se podría decir que necesita de cada elemento para desenvolverse exitosamente. El departamento en el Boulevard Malesherbes, es el resultado de un gran trabajo en equipo que comprende dos visiones que respetan y valoran sus culturas y que logran proyectar la creatividad y el  trabajo de más de cinco países en un solo proyecto.

El diseño de interiores incluye piezas de mobiliario italiano de Cassina y Poltrona Frau, que, en combinación con las molduras icónicas de la estética parisina, hacen parecer que la restauración de la residencia parezca original en todo sentido.

Arquitectura y diseño de interiores de Francisco Elías Carrillo con Nathan Rosilio.

Por Yarin Miranda Robles

Fotos David Foessel

Retrato Eric Zeziola

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