El Arcón, Baúl o Cofre se utilizó desde el Siglo 15 AC en el antiguo Egipto. Su destino principal fueron las habitaciones y ya posteriormente en el medioevo, sirvió para la transportación de ropa o enseres en los viajes. Su elaboración era manual y eran encargados principalmente por personas adineradas y miembros de la nobleza a famosos artesanos. Además, los baúles sirvieron también como asiento o mesa auxiliar.

A  partir del siglo XVI, el día previo a su boda, las novias recibían de sus futuros maridos los baúles para guardar su ajuar. Estos baúles eran grandes y estaban trabajados por dentro y por fuera con gran detalle, ya que contaban con muchos cajones y puertas pequeñas en los que las novias solían tambien guardar sus regalos. Estas arcas y baúles que estaban hechos de roble o de nogal tallado que evolucionaron hasta convertirse en cómodas.

Otro tipo de Arcones eran utilizados por los mercaderes para transportar instrumentos o piezas frágiles de cerámica o vidrio. Estaban manufacturados por carpinteros o ebanistas para cumplir una función eminentemente práctica; algunos de ellos eran enriquecidos decorativa y artísticamente, en relación con la importancia de lo que debía de contener o del lugar en el que debían colocarse.

La revoución industrial trajo consigo la aparición de los primeros trenes y barcos. Los pasajeros que viajaban en primera clase en estos nuevos medios de transporte introdujeron el uso de baúles para trasladar en ellos sus prendas de vestir y objetos personales.

La mayoría de los baúles más antiguos provenían de la India y de China, lugares caracterizados por la abundancia de las maderas, como el alcanfor, la teca y el palisandro. Los académicos argumentan que los baúles de los marineros portugueses, un cofre plano con bisagras y esquinas de metal y un candado que cumplía las funciones del pequeño cofre militar moderno, fueron los que inspiraron la idea general, pero las decoraciones fueron una innovación totalmente asiática. Los baúles indios más elaborados podían incluir cajones en la parte inferior (por lo general tres) y colocarse en un soporte para protegerlos de la humedad y los insectos.

Según afirma Unwin, los baúles importados de la India podían clasificarse en cuatro tipos principales. Los tres más importantes eran los más llamativos y buscados: Surat, Bombay y Shirazi. Este último no se fabricaba en Shiraz (Irán) sino que se encontró en zonas de influencia persa. Todos estaban hechos con teca resistente u otras maderas duras y estaban decorados con diseños de broches de metal y, en ocasiones, con placas de bronce cortadas en forma de apliques geométricos o superpuestos, algo que se fue sofisticando con el paso del tiempo.

Otro tipo menos común de baúl provenía de Malabar, en el suroeste de la India, labrado y hecho de caoba o palisandro y con diseños particulares que sugieren fertilidad y buena fortuna especialmente apropiado para bodas.

La forma tradicional para cerrar el baúl siempre ha sido por medio de un pasador y un candado. Mientras que el uso de cerraduras y llaves es una innovación de origen portugués y holandés, hay otro dispositivo de cierre que utiliza tres anillos y un candado que proviene de China, al igual que el diseño de algunas de las manijas y bisagras. A lo largo de sus viajes, Namuh ha conseguido una exquisita colección de Baules plagados de elementos culturales de las exóticas regiones. Cada baúl en esta mezcla de cultura y tradiciones nos ofrece un excelente tema de conversación y una pieza decorativa única.

Redacción y foto cortesía de Namuh

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