El arquitecto Adrián Cruz crea piezas de iluminación excepcionales, en donde combita sus raíces mexicanas con su experiencia europea. Cada una de sus luminarias tiene alma y con ellas pretende acompañar un espacio y contar una historia. 

El diseño de luminarias se ha desarrollado con velocidad en la última década; la posibilidad de incluir nuevas tecnologías como el control por WiFi o el uso del LED u OLED ha impulsado el diseño de artefactos que se nutre con propuestas únicas y diferenciadas. La iluminación juega un papel primordial en el diseño de interiores por ser un elemento con la capacidad de transformar por completo cualquier espacio u objeto, por lo que el juego de la luz natural con la artificial crea soluciones impactantes y únicas para el mundo de la arquitectura. Pero todavía se puede ir más allá al crear piezas de arte a partir de la luz. 

“El diseño es la imaginación de todo creador. Creo que todo depende de cómo cada objeto, cada proyecto se desenvuelve en una atmósfera y al colocarlo en el lugar indicado se pueda percibir su alma y el concepto que tienen detrás”. – Adrián Cruz.

El arquitecto mexicano Adrián Cruz fundo su firma ADRIANCRUZ ELEMENTS al terminar su carrera de arquitectura en Florencia, Italia. Y le dio sentido al fincar su filosofía de diseño en sus raíces. Een 1946 en la Ciudad de México, el abuelo de Adrián comenzó a trabajar con resina. Más allá de experimentar con un enfoque comercial, el Señor Chema creaba en su pequeño taller juguetes, botones y distintos objetos, encapsulaba flores e insectos para crear obras de arte, experimentaba con la forma y el material, lo que capturó la curiosidad de su nieto desde muy pequeño. Hoy, esta conexión familiar y creatividad heredada, además de la visión global, y las vivencias en distintas culturas, además de la experiencia arquitectónica y la reinterpretación de materiales, Adrían propone su concepto de proyectar luz.

Cada pieza tiene su inspiración propia. En esta página la pieza denominada “Tallo” está inspirada por el tallo de la flor, está hecho de resina cristalina y el pedestal está esculpido en ónix mexicano. Cada una de las piezas son únicas por las variaciones del material y su producción artesanal. 

Desde su estudio con sede en Bélgica, cada pieza es una mezcla de colores exuberantes, formas geométricas y materiales naturales como el mármol o el ónix, elementos con los que brinda homenaje a su herencia mexicana, a su abuelo y a su padre (geólogo de profesión). Su inspiración se basa en la arquitectura mexicana y sus colores, en el renacimiento y en la Bauhaus, principalmente. La conceptualización de cada pieza se justifica al inyectarle a cada elemento un nuevo sentido de propósito. Cada una de las piezas comprende su visión estética y su atracción por la translucidez y la ilusión tridimensional que la luz crea a través de la resina. Con la producción 100% mexicana, hecha por su familia en la misma empresa que construyó su abuelo, se importan y se distribuyen desde Bélgica. En promedio, tardan de cuatro a seis semanas para construirse. Con la opción de personalizar las piezas se pueden elegir entre materiales propuestos por el mismo arquitecto. Las distintas características de las piedras, la variación de colores y la personalización le dan un sentido especial a cada una de las piezas por ser únicas e irrepetibles.

Rotonda” está inspirada en los planos de las villas renacentistas. La bombilla descansa sobre dos placas de resina de cristal para crear la sensación de flote y equilibrio. Adrián da la opción de elegir los materiales para las distintas piezas, como ónix o resina, en este caso para el pedestal.  

Por Yarin Miranda 

Fotos Dan Rocha

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