“La arquitectura no solamente es visual, es todo lo que te da el aire, son ruidos y temperaturas”, Antonio Farré.


Antonio Farré diseña y construye una residencia potente, cálida y limpia en diseño. Es atemporal y va a envejecer con dignidad como debe ser la buena arquitectura.

Tuve oportunidad de visitar esta residencia cuando estaba en construcción, este fue mi primer acercamiento con el arquitecto Antonio Farré, yo suelo caminar con rapidez, pero darle alcance a Farré es trabajo de atletas. Lo primero que pude notar en esta casa es la abundante cantera, hay más de 7 mil metros cuadrados en muros y plafones, desde luego que se trata de una residencia grande, en donde se debe destacar el trabajo de ingeniería que existe pues los volados de la casa es algo inusual y sorprendente. Hay mucho cristal y de primera instancia me pareció más un museo que una residencia. La percepción me cambió por completo al verla terminada, con las piezas de arte, que están en su justa medida y proporción y con el magnifico trabajo de diseño interior de Elena Talavera. En mi segunda visita, esta casa me enamoró por completo en cada espacio. “En el tema de la decoración me apoyé con Elena Talavera, que para mí es la mejor interiorista que hay en México”, Antonio Farré.


“Esta es la segunda casa que le hacemos al mismo cliente”, el disfruta mucho el proceso, y le gusta hacer el recorrido los sábados y participar en el diseño. Es un cliente que no lleva prisa, que sabe lo que quiere y conoce que los detalles llevan su tiempo, pero a los dos nos gusta así. Ser perfeccionistas. Desde luego que conocemos bien sus expectativas y lo que estaba buscando. El terreno de este proyecto en relación al primero es mayor, entonces sabíamos en que punto nos habíamos quedado, y que el proyecto anterior estaba corto. Con el tiempo evolucionamos, nos exigimos más como arquitectos y el cliente sube sus expectativas, es un proceso natural”, comenta el arquitecto Farré al tiempo que nos revela con una mueca sonriente que el cliente está pensando en un terreno un poco más grande, quizá para una siguiente casa.


Esta residencia es contemporánea, sus materiales así lo muestran, pero su tipología retoma el concepto mexicano de la casa al rededor del patio, diseño que se importó en la época de Colonia y que tiene su origen en Marruecos. “No quise copiarle a nadie, no quise copiar tendencias, más bien quise sacar todos los sentimientos que traía, de lo que para mí significa la estética, es también mi búsqueda por crear arquitectura autentica, ecléctica quizá, pero con raíces. Por eso incluí la cantera, me representa y tiene raíces mexicanas. No hay materiales ultra modernos, excepto el vidrio, entonces le saco todo el jugo al vidrio y a la cantera, la dejo reposar. Después, incluimos una puerta que tiene 600 años de antigüedad; esos son los elementos que te jalan y que considero le dan sustento a mi propuesta”, nos dice Antonio Farré.


“Los arboles van a cuidad que esta casa envejezca con mucha dignidad”, Antonio Farré. Uno de los espacios más atractivos de la residencia es el puente de cristal, que en realidad es un túnel que da acceso al salón principal. Aquí el arquitecto hizo uso de toda la tecnología y técnica disponible para lograr pegar el puente a la puerta y conseguir el sentimiento de armonía entre diferentes estilos y épocas. Es una casa muy avanzada en términos de técnica, pues tiene la menor cantidad de columnas, y volados muy grandes. Se privilegia la distribución y la limpieza arquitectónica. “Todos los plafones y muros están forrados con cantera, y la manera en como sujetarlas piezas fue todo un reto. Anhelo que no haya espacio que no sea bueno, me pongo en cada lugar y de cada lugar siento que cumplí, ósea si fuí buscando y en la casa veía donde abrir, donde cerrar, con el fin de que se logrará la democracia de los espacios”, asegura el arquitecto.


“Soy un apasionado de la arquitectura, la necesito para vivir, no lo digo por la parte económica, la necesito porque es una forma de expresarme, es en el juego que para tener la mejor iluminación tienes que tener la mejor oscuridad. Jugar en donde poder acentuar y donde no, y lo mismo te pasa con el aire y las ventanas; es sacarle todos los recursos y el talento al arquitecto. A veces la arquitectura se aprende a trancazos, en la obra con los errores y aciertos. Soy Antonio Farré, disfruto y amo la arquitectura”. “Si a la arquitectura le incluyes una dosis estructural y una pieza de arte, potencializas todo. El patio se diseño pensando en una pieza de arte”.

Arquitectura de Antonio Farré
Diseño interior de Elena Talavera
Por David Solís
Fotos de Cecilia del Olmo y Aldo C. Gracia

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