Con alma e historia, Luteca resignifica el diseño mexicano con grandeza e innovación.

Han pasado más de 100 años desde que se fundó la escuela de la Bauhaus, la corriente de diseño que más ha tenido influencia en el diseño actual. Se estudian sus teorías y se aplican a nuevas piezas que guardan una fuerte raíz que fundamenta sus líneas en la belleza y la utilidad. Desde luego que hablar de la Bauhaus comprende un gran tratado. En estás páginas hablaremos de una firma de diseño con gran propuesta: Luteca.

Diseños contemporáneos inspirados en el rico legado de México y América Latina por dos europeos con una inmensa pasión por el diseño y su historia.

Oficialmente se lanzó en 2015 en Nueva York en el Hotel Americano, propiedad de Grupo Habita, la marca cuyo nombre proviene París durante el periodo de la Antigua Roma, celebra las raíces y el pasado familiar de uno de sus creadores, Sebastian Reant, de quien sus abuelos y padres mantenían una agencia de diseño de interiores en París con dicho nombre. Con el fin de renovar lazos familiares con un proyecto tan allegado a su pasión y sus intereses junto con su esposa, Amanda, la firma, Luteca, encapsula la celebración del saber hacer, el gusto y las tendencias de la artesanía y el diseño.

“Me siento cada vez más fuerte acerca del uso de la artesanía combinada con innovación. Diseño moderno con principios de materiales autóctonos y mano de obra ancestral es verdaderamente valorada y significativo”. -Amanda Reant.

Fue la intriga por encontrar a jóvenes diseñadores talentosos, así como una increíble riqueza de diseño mexicano, como Amanda describe el inicio fue “en gran parte desconocido”. Amanda y Sebastian fundaron Luteca para darle vida a un notable legado de trabajo y brindar una nueva y fresca perspectiva de la producción de jóvenes diseñadores desconocidos. En entrevista con Amanda, cofundadora de Luteca, me describió su visión cosmopolita, los objetivos y las experiencias de la firma, como funcionan al tener oficinas en distintas partes de todo el mundo, desde México a Nueva York, Londres y París; viajar, y al mismo tiempo ser padres y mantener una firma con piezas extraordinarias como Luteca.

La importancia de conocer la historia surgió de la inquietud de encontrar respuestas. En cuanto le pregunté porqué el mobiliario del siglo XX fue tan importante y el camino por seguir, Amanda explicó que, al ser, ella y Sebastian europeos, están muy bien familiarizados con los muebles del siglo XX de Francia, Suecia y Dinamarca y, como aún estos se encuentran en el diseño de interiores, especialmente en Estados Unidos. Fue su fascinación por el diseño mexicano y su sorpresa por encontrar su poco reconocimiento, aunque asegura es tan digno como el diseño europeo. Se dieron cuenta que nadie reproducía los clásicos ni trabajaba para revivirlos y fue así como surgió Luteca. De lo cual se expresó, “Fue tremendamente emocionante. Lo más interesante fue lo versátiles que eran los diseños”.

Al hablar de lo que el diseño y el arte deberían de significar hoy para los creadores y para el mundo, la respuesta abarca un concepto clave: el uso de la artesanía combinada con la innovación.

El diseño actual está en el constante estudio por crear la mezcla perfecta en el mueble perfecto. Amanda describió el diseño moderno con principios de materiales autóctonos hechos con mano de obra ancestral que hacen de la pieza aún más valiosa por su significado, y cómo, con Luteca, el interés no está en producir los muebles más baratos, sino en producir piezas individualmente hermosas hechas a mano por alguien que realmente valora su oficio.

La pregunta evolucionó al discurso de cómo trabajar internacionalmente es un constante desafío, el cual no sería posible sin su equipo. En cuanto a tener su fábrica en México y trabajar con artesanos mexicanos, sencillamente se tradujo a dos claros y concisos beneficios: consistencia y lealtad. Amanda describió la sensación de orgullo de todos los artesanos con los que trabajan y lo reconfortante que es para ellos. “…siempre hay un fuerte sentimiento de que la gente quiere hacer un buen trabajo. Se siente muy personal para cada artesano cuando trabaja en un mueble. Una cosa que ha sido increíble de ver es su capacidad para crear una calidad meticulosa. Creo que hay un gran malentendido de que históricamente el diseño mexicano es de baja calidad, pero aprendimos muy rápido que ese no es el caso”. Continuó expresándose con su propia experiencia y cómo cuando se presenta el desafío de crear una calidad excepcional, los artesanos y fabricantes mexicanos que trabajan directamente con ellos son extremadamente hábiles y son capaces de ofrecer una calidad de clase mundial.

Con la globalización y el auge por conocer diseño mexicano, su producción y comercialización a nivel mundial se ha transformado, aunque por malentendidos e ignorancia por la calidad y la mano de obra, el buen diseño mexicano no fue identificado como de México por mucho tiempo, justo en el momento que Luteca abrió sus puertas, hoy esto ha dado un giro. Ahora, que el diseño ha materializado su valor y existe una demanda, la firma continúa más sólida que nunca con dicho movimiento. Sin cambiar sus objetivos de crear y producir un diseño mexicano reflexivo con materiales autóctonos y artesanía ancestral, con una herencia europea orgánica y, por supuesto, la innovación como núcleo.

“México es un movimiento, no una tendencia. De la misma manera que la gente se refiere al diseño francés o al diseño alemán, ahora existe el diseño mexicano. Siempre ha estado ahí, pero nunca se reveló al mundo como se debía”. -Amanda Reant.

Por Yarin Miranda Robles

Fotos Cortesía de Luteca

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