Una casa en Tepeji del Río encuentra en la sencillez del diseño, la maravilla de la naturaleza y el clima cálido del bajío mexicano, su mejor versión.

El arte japonés que se desarrolló a partir de la filosofía estética de cha-no-yu, que significa la ceremonia del té en Japón en el siglo XV, wabi sabi es la estética que encuentra en la imperfección de las cosas la belleza y la pureza. De palabras japonesas en donde wabi se traduce como menos es más y sabi, de significado melancolía atenta, ambas palabras, wabi sabi se refieren a la conciencia de la naturaleza transitoria de los bienes terrenales y al placer que les corresponden a las cosas que llevan la marca de esta impermanencia.

La estética que hoy vemos en numerosos proyectos de diseño y arquitectura, de grandes diseñadores alrededor del mundo como el trabajo del diseñador belga Axl Vervoordt, que ha transformado el diseño de interiores contemporáneo que de cierta manera busca como el wabi sabi, apreciar la belleza de la simpleza de la vida y celebrar la imperfección como parte de ella, así como reducir la velocidad y aprender a sentirse cómodos con lo natural.

Casa Romero, en Tepeji del Río, Hidalgo, contemplada y creada por el arquitecto Romero de la Mora, recuerda a la simpleza de la vida y nos remite a esta filosofía y estética, bajo la visión de su arquitecto y su equipo de diseño. La casa sobre todos los objetivos de diseño utiliza el paisaje como característica esencial en su diseño con lo que pretende crear un vínculo con el sitio y su contexto, tanto arquitectónico como de interiorismo.

Esta residencia, inmersa en la naturaleza utiliza la iluminación como uno de los factores principales, además de que aprovecha al máximo el clima cálido del bajío mexicano. Los espacios que se abren de punta a punta, como lo describe el despacho complementan el programa arquitectónico, el cual tuvo como objetivo anular los bordes que existían entre el interior y el exterior, por lo que más allá de la ventilación cruzada y el uso de materiales térmicos que lo conforman, es el diseño de interior que lo complementa y logra esta premisa de perfección, con una estética natural y rústica sin perder el toque moderno.

La paleta de materiales se concibió con la finalidad de crear una íntima relación con el paso del tiempo y lograr con ello, el buen envejecimiento de la residencia y, así mismo, minimizar el mantenimiento de la casa. Por lo que se eligió el hormigón, el vidrio, la madera y la piedra como protagonistas para la edificación. El despacho describe su sensible y la importante decisión de utilizar dichos materiales como los causantes para lograr que la arquitectura fuera autóctona. Proyectada para vivirla hacia adentro, la casa no busca alterar más que lo necesario, hecha con materiales provenientes de la región, estos son duraderos y sencillos.

La expresión de la arquitectura se mimetiza con los muebles y el sencillo diseño de interior el cual encuentra en su simpleza un idioma propio con la naturaleza que envuelve la casa. Los tonos cálidos se propagan desde las paredes y la calidez de la iluminación a el conjunto de muebles minimalistas, de diseño y otros con materiales naturales que pertenecen a la nueva ola de diseño contemporáneo que los utiliza para complementar diseños muy contemporáneos.

“La sensibilidad de los materiales fue fundamental para tener una arquitectura autóctona, los materiales son locales, sencillos y duraderos.” -Romero de la Mora.

Arquitectura e Interiorismo Romero de la Mora

Por Yarin Miranda Robles

Fotos Rafael Gamo

CASAS Casa Romero

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