Dentro de un hogar que mezcla elementos naturales con detalles contemporáneos, se disfruta de una vista paradisiaca que es complementada por una esencia sutilmente tropical y una entrada privada hacia el mar.

Una casa de playa busca ser un oasis de relajación en donde la energía del mar se perciba por todos los espacios y sus elementos consigan crear ambientes excepcionalmente serenos y sensoriales.  

Hay una cualidad natural en el objeto de esta residencia, en la costa del Pacífico, lo que conlleva a hacerla una residencia totalmente adecuada para el entorno en el que se desenvuelve. La historia de su proceso creativo comienza con la búsqueda de la tierra y lo natural desde el espacio hasta la materialidad. Es a través de esta búsqueda que se orienta la experiencia que comienza por una escalera hecha de piedra caliza, predominante en la zona. Esta funciona como el parteaguas hacia el interior de la residencia, ya que dirige la mirada hacia un muro que con su curvatura insinúa un giro a la izquierda en donde el piso cambia a ser de mármol Veracruz, el cual, al tener una textura porosa, asimila a la sensación de pisar la arena y da la bienvenida a la casa.

El recorrido continúa orgánicamente mientras se abre la vista hacia el área común en donde se desenvuelven el comedor y la sala como un espacio íntimo que, a pesar de apegarse a una paleta neutra, continúan la sensación del exterior al interior de la vivienda de estar repleta de capas de textura, calidez y personalidad. El uso de diferentes materiales y la madera como material primordial crea un efecto multidimensional y sensorial que se siente fresco e interesante. La decoración toma al océano como foco de inspiración y lo traduce en elementos serenos, sutilmente expuestos en piezas contemporáneas y curadas.

En la parte trasera, una puerta apilable se ideó con la finalidad de contemplar el mar al amanecer y permitir la entrada de luz natural, la cual encuentra su camino y logra reflejarse en las paredes rematadas con una mezcla artesanal de polvo de mármol sellado con limo de cactus.

A continuación, uno se encuentra con el jacuzzi, el cual da la impresión de conectar el mar con la terraza, vista que se celebra desde los cuatro dormitorios con la misma esencia del área común en donde nuevamente resurge la calidez de los acentos de madera esta vez mezclados con los textiles naturales que visten el espacio y se transforma para crear espacios más serenos y contemplativos. Por otro lado, la altura de las habitaciones y los baños está delimitada por una bóveda de cañón, que, en el caso del dormitorio principal tiene una estructura con vigas de Huanacaxtle. Diseñadas bajo un mismo concepto, la luz entra por los lados de las bóvedas y baña las texturas de los materiales que constituyen el espacio. La consistencia de la paleta y los materiales crea una atmósfera decidida y fundamentada que es un telón de fondo para lo vivir esta residencia frente al mar.

Arquitectura: Pseudónimo

Interiorismo: Andrea Nova Interiorismo

Por Yarin Miranda Robles

Fotos Zaickz Studio

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