Esca: la mirada fotográfica que transforma la experiencia gastronómica

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En el corazón de la Ciudad de México, Esca se presenta como un proyecto íntimo que fusiona gastronomía y arte visual en una experiencia envolvente. La propuesta fotográfica, curada por Rolly Pavia, convierte las paredes del restaurante en un relato paralelo al menú: imágenes que evocan movimiento, memoria y atmósfera, invitando al comensal a detenerse y contemplar mientras disfruta de la cocina.

a curaduría de Pavia no busca decorar, sino dialogar con los sabores y texturas del mar. Su selección de obras transmite sofisticación y sensibilidad, reforzando la identidad de Esca como un espacio donde cada detalle —desde el plato hasta la fotografía— se convierte en parte de

La curaduría de Pavia no busca decorar, sino dialogar con los sabores y texturas del mar. Su selección de obras transmite sofisticación y sensibilidad, reforzando la identidad de Esca como un espacio donde cada detalle —desde el plato hasta la fotografía— se convierte en parte de un viaje sensorial único.

Esca, propuesta gastronómica

El menú está ejecutado desde el conocimiento profundo del producto y la rigurosidad técnica en cocina, con el objetivo de celebrar la calidad de los ingredientes marinos y mostrar la sensibilidad hacia la tradición italiana. Esca es un proyecto íntimo que pone al centro al ingrediente del mar, tratado con respeto, tiempo y precisión, ofreciendo una mirada que sorprende al comensal.

“Esca no se parece a nada que haya hecho antes. Es una cocina enfocada en el mar: dejamos que la pesca hable por sí misma”, afirma Tobias Petzold, chef de cuisine del restaurante. La propuesta se sustenta en técnicas como la maduración del pescado —entre ocho y doce días— que potencian textura y sabor, y en una curaduría rigurosa de producto: totoaba, atún aleta azul, camarón cristal o trucha de agua salada son tratados con maestría para resaltar su esencia.

La carta ofrece entradas frías, crudos, pastas y platos fuertes que dialogan con distintas regiones costeras de Italia —Puglia, Sicilia, Cerdeña, Nápoles— sin perder el anclaje mexicano. La sección de crudos es la columna vertebral del menú: el atún en lata y el camarón cristal con pomodoro son ya favoritos de los comensales. Entre los imperdibles destacan la ventresca de atún con puré de berenjena y cebolla confitada, y el ravioli relleno de mascarpone con tartare de callo de hacha y salsa de topinambour.

La experiencia está pensada para compartirse en un espacio cálido, con luz natural y vegetación abundante. El ambiente es elegante pero relajado; la cocina, técnica pero generosa. “No hay espectáculo, hay cuidado. Aquí el cliente se deja guiar y prueba un poco de todo”, añade Petzold.

Mixología

Si los crudos son el corazón de Esca, el vino es la sangre que corre por sus venas. Con más de 39 bodegas importadas y 9 productores exclusivos, la carta incluye vinos orgánicos y biodinámicos. El restaurante funge como importador directo, trabajando con bodegas italianas para traer etiquetas que solo pueden encontrarse en Esca.

“La experiencia de nuestros clientes siempre va a ser especial, tenemos vinos que solo están aquí y que además nos permiten entablar conversaciones largas alrededor del vino, que es mi gran pasión”, afirma Rolly Pavia.

La coctelería también tiene narrativa propia: el mar como hilo conductor. Inspirados en las costas italianas, los tragos utilizan ingredientes mexicanos y técnicas refinadas. El Ottimo Martini, servido con ostión, aceituna Cerignola y alcaparra, es un guiño salino a los litorales que inspiran al restaurante. También hay opciones sin alcohol, como el Lambrone Frizz, a base de frambuesa y jengibre macerados.

a curaduría de Pavia no busca decorar, sino dialogar con los sabores y texturas del mar. Su selección de obras transmite sofisticación y sensibilidad, reforzando la identidad de Esca como un espacio donde cada detalle —desde el plato hasta la fotografía— se convierte en parte de

Esca se presenta como una nueva voz dentro de la oferta gastronómica de la CDMX o: una cocina de mar comprometida con el origen, con una base italiana sólida, ingredientes mexicanos de excelencia y un profundo respeto por el oficio. La propuesta fotográfica curada por Rolly Pavia amplifica esta visión, convirtiendo al restaurante en un espacio donde arte y gastronomía se funden en una experiencia integral. Esca no solo invita a comer, sino a contemplar, compartir y dejarse sorprender por un concepto que redefine lo que significa lujo contemporáneo: sensibilidad, autenticidad y una narrativa que se vive con todos los sentidos.

Por Bárbara Terán