El Museo Taller Audemars Piguet ha sido terminado y se perfila como un espacio de artesanía viva y un punto de encuentro que entrelaza arquitectura contemporánea, escenografía pionera y saber hacer tradicional, el Museo Taller Audemars Piguet encarna el espíritu libre de la Manufactura y su afán por perpetuar la Alta Relojería dentro y fuera de los límites del Vallée de Joux.

Debo confesar que me llamó la atención cuando en 2014 se anunció que el ganador del concurso convocado por la firma relojera Audemars Piguet para construir su museo en Le Brassus, lo había obtenido el despacho de arquitectura BIG (Bjarke Ingels Group). Finalmente llegó el momento y la oportunidad de conocer la estructura; hacer un viaje desde la ciudad de México al Vallée de Joux sólo para caminar la estructura y conversas con su creador, el arquitecto Bjarke Ingels. Se trató de una presentación anticipada para medios especializados en diseño y arquitectura. Para nosotros fue revelador la maestría con que se diseñó y construyó esta pieza arquitectónica, se trata de un pabellón de vidrio que hace una fusión entre tradición y vanguardia, al tiempo que resguarda los tesoros más importantes de la evolución relojera.

“Lo que hemos diseñado aquí se parece más al land art que a la arquitectura” Bjarke Ingels.

Bjarke Ingels, es un arquitecto extraordinario y provocativo, es joven y su diseño es tan disruptivo que puso en el mapa a la arquitectura danesa, la cual se encontraba prácticamente fuera del contexto actual. Es un creador con ideas y diseños revolucionarios, donde la escala y sus cualidades pueden fácilmente cuestionarse. Sin embargo, se ha convertido en un visionario muy buscado que fácilmente cambia la fisonomía del espacio público; lo hizo en Copenhagen con la Casa Marítima para jóvenes y en Nueva York con el edificio de vivienda. Su filosofía está fundamentada en un concepto que ha denominado “sustentabilidad hedonista”, en donde intenta demostrar que la sostenibilidad mejora la calidad de vida. Sus primeros proyectos fueron innovadores, pero no necesariamente de la mejor calidad constructiva. Sin embargo, su despacho los hacia posibles con presupuesto limitados y resultados muy impactantes. Así fue que BIG de hizo de renombre creando complejos de viviendas en Dinamarca y en Manhattah, además de ser los creadores de la sede de Google North Bayshore y actualmente diseñan el nuevo edificio Two World Trade Center en Nueva York, con esta cartelera fue que consiguió el proyecto para el nuevo Museo de Audemars Piguet. Así que teníamos que ver de cerca si Bjarke Ingels había conseguido crear un mueso a la altura de una firma tan importante como Audemasr Piguet.

La descripción del museo es de una estructura inusual en Vallée de Joux, y el techo se ve, inusual, pero en la realidad esta estructura se armoniza muy bien con el entorno

“Tuvimos un pequeño museo aquí, pero teníamos en mente construir una extensión para presentar la riqueza de nuestra cultura relojera”, nos contó Jasmine Audemars, presidenta de la junta directiva de la empresa familiar, quien nos aseguró que buscaban una estructura que se integrara al paisaje y tuviera vistas despejadas del valle para que los visitantes pudieran experimentar el ambiente donde nació el patrimonio de la firma. Pero Ingels no es un arquitecto con ideas típicas. Durante el recorrido por el mueso nos explicó que su propuesta inicial tenía pocas posibilidades de éxito, pues se trata de un techo circular casi plano que no estaba permitido dentro de los códigos de construcción regionales, en los cuales se privilegia un diseño que debe parecerse a otros edificios existentes, y en está arquitectura predominan los edificios con techos a doble cara. En este punto vale la pena destacar que Bjarke Ingels logró convencer al consejo local y ganarse la confianza de la directiva de Audemars Piguet para iniciar en 2017 con la construcción de una estructura visionaria y única en todo en todo sentido. “No estábamos tratando de ser provocativos. Solo estábamos aprovechando la herencia del valle sin crear una réplica de lo que ya existía. Nos centramos en el concepto de oxímoron”, una palabra que asegura Inges tuvo que buscar, pero que refleja lo que querían. “significa combinar dos cosas que pueden parecer mutuamente excluyentes al principio y crear una nueva forma híbrida. Una vez que la tensión se calma, algo nuevo llega al mundo”, nos explicó.

El pabellón tiene una superficie de 2,500 metros cuadrados, y fue diseñado como una bobina, deliberadamente destinado a parecerse a un muelle de reloj. “La espiral se sentía como un diseño increíblemente simple donde la forma y el contenido estaban unidos”, nos explicaba Bjarke mietras caminaba de manera apresurada por el mueso, de repente se detenía y nos contaba sobre el lo complicado que fue crear los vidrios curvos e instalarlos. Debo agregar que en este puno se nota una calidad impresionante en los detalles, cada despiece de materiales es perfecto, todo está puntualmente ensamblado, es como una maquina de alta relojería. Todo está en su lugar, con los mejores materiales y perfectamente colocado.

Los muros de vidrio curvo estructural del pabellón en espiral del Museo Taller diseñado por BIG, y ejecutado por el estudio de arquitectura suiza CCHE, se alzan en total sintonía con el entorno. Todo un logro de ingeniería y diseño, es la primera construcción de este tipo a una altitud como esta. El acristalamiento curvo sostiene totalmente la cubierta de acero, mientras que una malla de latón reviste la superficie exterior a fin de regular la luz y la temperatura. La cubierta verde también contribuye a regular térmicamente el interior, además de absorber el agua. La espiral se ha concebido a fin de integrarse a la perfección en el paisaje circundante. Los diferentes niveles se disponen con distintas inclinaciones para adaptarse a la pendiente natural del terreno y constituyen la base de la distribución interior del espacio, con una propuesta de experiencia espacial lineal continua. En el interior, las paredes de vidrio curvo convergen hacia el centro de la espiral en el sentido de las agujas del reloj antes de moverse en la dirección opuesta: los visitantes recorren así el edificio como recorrerían el espiral de un reloj.

Este nuevo edificio contemporáneo refleja el compromiso de la Manufactura con la innovación arquitectónica en lo que a fabricación y proyección cultural se refiere. Asimismo, cuenta con la certificación suiza Minergie en materia de eficiencia energética y construcción de calidad. La compañía también está inmersa en la construcción del nuevo Hôtel des Horlogers en su localidad natal de Le Brassus, que abrirá sus puertas en verano de 2021: un espacio sostenible y contemporáneo en la encrucijada entre modernidad y tradición, encargado también al estudio BIG con CCHE como socio local.

Así, el Museo Taller Audemars Piguet ejemplifica el espíritu de la artesanía visionaria que la Manufactura siempre ha abanderado. Tras una breve retrospectiva de la evolución de la relojería en el Vallée de Joux, hoy reconocido como una de las cunas de los relojes complicados suizos, la escenografía presenta el rico legado de Audemars Piguet con una selección de sus relojes patrimoniales y contemporáneos emblemáticos.

El museo se recorre de manera fácil, Una parte alberga una sala de trabajo, llamada el Taller de Grandes Complicaciones, donde los visitantes podrán mirar a través de particiones de vidrio para observar a los relojeros en el trabajo. El otro exhibe la exhibición de la herencia de la marca: 300 relojes que van desde sonar y complicaciones astronómicas hasta relojes de bolsillo con joyas, todos montados dentro de cúpulas protectoras transparentes. Y en el centro de la espiral: el reloj de bolsillo Universelle de 1899, con 21 funciones y 13 manecillas, el reloj más complicado jamás producido por Audemars Piguet. La muestra concluye con una espléndida colección de los modelos Royal Oak, Royal Oak Offshore y Royal Oak Concept.

“La relojería, como la arquitectura, es el arte y la ciencia de infundir a los metales y minerales energía, movimiento, inteligencia y medida con objeto de darles vida en forma de indicación de la hora”. Bjarke Ingels

Es posible, también visitar la casa histórica de Audemars Piguet, un edificio contiguo, completamente restaurado y colmado de madera y muros de piedra, donde Jules Louis Audemars y Edward Auguste Piguet establecieron su taller en 1875.

Arquitectura de BIG (Bjarke Ingels Group).

Construcción de CCHE

Texto de David Solís

Fotos cortesía de Audemars Piguet

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