Esta residencia en Puebla se cierne sobre el paisaje con un elegante e impecable diseño que brinda un homenaje al volcán Popocatépetl.

La estructura en forma de “L” genera una volumetría poco habitual al lograr la intersección de los dos volúmenes rectangulares con un recorrido orgánico y fácil de recorrer.

La creatividad de los humanos ha evolucionado desde hace siglos en torno a la naturaleza. En cuanto a la arquitectura actual, nos encontramos en un punto en donde los arquitectos se proponen crear un diálogo entre el interior y el exterior al utilizar la geometría, las formas rígidas, materiales industriales y colores neutros en un juego con la luz natural, las sombras y lo orgánico de la naturaleza. Arquitecto o no, nos encontramos en una constante búsqueda por regresar a lo natural y lo esencial, no terminamos de asombrarnos por paisajes y vistas hermosas que engloban nuestra cotidianidad.

Esta residencia, creada por el Arquitecto Rodrigo de la Peña, se encuentra junto con uno de los referentes naturales más importantes de México, el volcán Popocatépetl, el cual se tomó como el motivo para crear importantes remates visuales, los cuales juegan con una paleta de colores y materiales que mantiene una línea estética limpia y depurada, la cual se mimetiza con el diseño del entorno.

La mezcla de materiales naturales comprende concreto y madera principalmente los cuales juegan un importante papel desde su estructura hasta el diseño de interiores. La paleta de color que se utilizó busca mimetizar la residencia con el entorno y complementa dichos materiales.

Esta casa es una peculiar y elegante contribución a la arquitectura mexicana contemporánea, para ello se ha valido del color y las texturas, con la finalidad de enmarcar la estructura arquitectónica. La volumetría en forma de “L” es creada a partir de dos volúmenes rectangulares que generan una sensación distinta en cada espacio. Vista desde afuera, la residencia esconde su geometría que se transforma en su interior al diluir los límites entre el exterior y el interior, el espacio es fluido y depurado.

Líneas limpias, depuradas y minimalistas conforman un diseño innovador con una estética contemporánea, es un hogar que se disfruta en todo sentido, el interior y el exterior son igual de funcionales entre ellos mismos.

Pensada para mantener completo respeto por el entorno, la selección de materiales para ambas plantas de la residencia es aparente, con texturas evidentes y sutiles con el propósito de seguir la tradición de losetas y mosaicos icónicos de la región. En la planta baja, la distribución es continua y orgánica. La sala se unifica con el comedor y se conectan de forma directa con la cocina, lo cual pretende ofrecer una experiencia de habitar el espacio de manera integral y transparente.

“Que fortuna tener como remate visual al volcán Popocatépetl, uno de los íconos naturales más importantes del centro de México”. -RDLP Arquitectos

Las puertas corredizas de cristal regresan nuevamente al concepto de unificación entre el interior y el exterior y conforman una sensación visual de amplitud de la planta por completo, la cual cumple con la capacidad de alterarse al depender de las necesidades del día a día. El área privada en la planta alta alberga las habitaciones y un family room con una doble piel de madera y extensión de volados que funcionan como solución para la protección solar de las recámaras y en la planta baja fungen con la intención de resguardar las áreas sociales.  

En esencia, el proceso constructivo, como lo describe el arquitecto es tradicional e incluso artesanal, especialmente en el cuidado del colado y terminado del concreto por ser uno de los materiales principales de diseño, pero la residencia también cuenta con un sistema híbrido de columnas de acero con alma de concreto que reduce la posibilidad de daño en eventos sísmicos y permite que se pueda tener una mayor transparencia en el área social y mayor privacidad en el área familiar. 

El efecto de luz y sombra en distintos espacios de la casa constituyen un lugar especial en la estética de la residencia, la combinación de los materiales como el concreto y la madera contrastan con la luz natural y resulta en la creación de ambientes armónicos con un gran impacto visual. Aparte de la iluminación natural y su importancia por concretar la luz que baña los espacios sin la necesidad de iluminación artificial, que reduce el calor en el interior y el impacto energético, los espacios son frescos, sombreados sutilmente por la arquitectura y la extensa vegetación que se refleja en varios espejos de agua, tanto en el jardín como en el acceso principal, fungen como elementos que invitan al uso y la apropiación del uso de los espacios externos que poseen una sensación armoniosa y pacífica.

El juego de luz y sombra que se crea tanto en el interior como el exterior de la residencia le da un sentido interesante y propositivo que complementa la línea arquitectónica que se modifica en el transcurso del día.

Arquitectura de Rodrigo de la Peña

Por Yarin Miranda Robles

Fotos Arq. Jorge Taboada

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