La casa vacacional de los fundadores de Bergman Design House donde el diseño boho-chic dialoga con la naturaleza, la artesanía local y el ritmo pausado de la Riviera Maya.
En Tulum, donde la selva parece avanzar sin pedir permiso y el mar Caribe marca el pulso de los días, Marie Soliman y Albin Berglund encontraron algo más que un destino de vacaciones. Encontraron un lugar para materializar una visión personal y profesional a la vez. La casa que diseñaron para sí mismos, hoy conocida como The Lund Collection Tulum, es una extensión natural de su forma de entender el diseño: sensible al contexto, profundamente humana y atenta a los detalles.

Fundadores del estudio londinense Bergman Design House, la pareja llevaba tiempo sintiendo una conexión especial con México. Tulum, con su mezcla de energía bohemia, herencia maya y sofisticación contemporánea, terminó de convencerlos. “La belleza natural del lugar y su riqueza cultural fueron irresistibles”, explica Marie Soliman. La idea no era construir una vivienda aislada del entorno, sino un refugio que respirara el mismo aire que la selva que lo rodea.

La casa se despliega en tres niveles y cerca de 250 metros cuadrados, con una distribución abierta que favorece la circulación, la luz natural y la relación constante entre interior y exterior. Grandes ventanales, terrazas generosas y una azotea desde la que se contemplan puestas de sol sobre las copas de los árboles refuerzan esa sensación de vivir dentro del paisaje, no frente a él.



El lenguaje arquitectónico apuesta por líneas limpias y formas orgánicas, pero siempre suavizadas por materiales naturales. Maderas locales, piedra, textiles artesanales y acabados honestos construyen un ambiente que se siente cálido desde el primer momento. El diseño tropical moderno se mezcla con una estética mexicana colorida y lúdica, sin caer en clichés. Todo parece medido, pero nada resulta rígido.


La paleta cromática se inspira directamente en el entorno: tonos terracota que recuerdan la tierra caliente, beiges arenosos, verdes profundos y acentos que evocan la vegetación exuberante. Estos colores aportan coherencia visual, y crean una atmósfera serena, pensada para bajar el ritmo y reconectar con lo esencial. Uno de los pilares del proyecto fue trabajar con artesanos y proveedores locales. Desde el mobiliario hasta los textiles, cada pieza fue seleccionada en Tulum o sus alrededores. La decisión no fue solo estética, sino ética. “Queríamos apoyar la artesanía local y crear un espacio auténtico, con historia”, señala Soliman. Detalles como los borlones de cortina hechos a mano por Dos Tierras, una comunidad de mujeres artesanas, refuerzan esa narrativa silenciosa pero poderosa.

El proyecto también tuvo sus retos. Diseñar y renovar una vivienda en México mientras el estudio base se encuentra en Reino Unido implicó una logística compleja y muchas decisiones a distancia. Aun así, el proceso, que duró alrededor de ocho meses, fue vivido como una exploración enriquecedora. Cada obstáculo se convirtió en una oportunidad para aprender sobre materiales, clima y modos de habitar distintos a los europeos.

Más que una casa privada, The Lund Collection Tulum funciona también como una villa de alquiler de alto nivel. Concebida como un bed & breakfast boutique totalmente equipado, ofrece servicios personalizados como chef privado, concierge y experiencias de bienestar. La idea es que los huéspedes vivan el espacio con la misma calma y cuidado con el que fue diseñado.
La atmósfera general es de recogimiento y apertura a la vez. Los espacios invitan tanto al descanso silencioso como a la convivencia. Hay rincones pensados para leer, para compartir una comida larga o simplemente para observar cómo cambia la luz a lo largo del día. “Queríamos que los huéspedes se sintieran envueltos por la naturaleza”, explican Marie y Albin, “como en un capullo”.

Entre las anécdotas que marcaron el proyecto destaca el encuentro con Emma Rubyn, artista urbana afincada en Tulum, autora del mural que preside la zona de la piscina. El rostro de una de las mujeres más ancianas de la comunidad se convierte así en un símbolo de memoria y pertenencia. También las visitas a los cenotes cercanos, tan ligados a la cultura maya, influyeron en la manera de integrar el agua y la piedra en el diseño. En este poryecto, la fuerza está en la coherencia, en el respeto por el lugar y en una sensibilidad que se percibe en cada elección. Es una casa que habla en voz baja, pero dice mucho. Un refugio contemporáneo donde diseño y naturaleza conviven sin competir, y donde el lujo se define más por la experiencia que por la ostentación.
Diseño interior de Bergman Design House @bergmandesignhouse
Por Natalia Márquez
Fotos de Frenchie Cristogatin @frenchie.cristogatin y Nirvana Nungaray @nirvananh
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