La diseñadora Bibi van der Velden´s nació en Nueva York, vivió entre Inglaterra y los Países Bajos, pero fue su inclinación por el diseño lo que la llevó a estudiar Arte en Florencia, Italia, donde confirmó que el paso a seguir era dejarse llevar por su pasión y perfeccionar sus estudios en la Academia Gerrit Rietveld de Ámsterdam y la Real Academia de las Artes de la Haya.

La firma homónima de alta joyería con diseños únicos y vanguardistas, seduce a primera vista. Establecida en un taller en Ámsterdam, la marca goza de reconocimiento a nivel global; sus excéntricas creaciones se fusionan en una impecable armonía entre los materiales sustentables con las que se elaboran y una impresionante selección de piedras preciosas que cumplen con el compromiso ético de la diseñadora con el medio ambiente, es así como cada rubí, cada diamante, es substraído de fuentes sustentables, lo que hace todavía más admirable la belleza de las piedras en sí.

La herencia holandesa de la diseñadora se percibe en cada uno de sus diseños, cada pieza cuenta con un fragmento de la historia del arte del país aunado con las influencias artísticas por su largo camino en el mundo del diseño y sus experiencias personales.

Las icónicas piezas, para sorpresa de quienes conocen la marca por primera vez, son creadas con materiales sustentables; y si bien la joyería es fabricada a partir de componentes de alta calidad como oro de 18 quilates, reciclado, y perlas barrocas, es realmente impresionante y de destacar la calidad y el trabajo humano que implica la confección de cada pieza en la colección.

El primer paso en la concepción de cada joya es un dibujo seguido por un modelo tallado a mano en cera para después ser cuidadosamente elaborada de manera artesanal, es por toda la labor y el proceso de creación que Bibi describe su trabajo como “esculturas en miniatura”.

La motivación para la diseñadora es que su joyería transmita energía, y así cada pieza de la colección refleje una visión lúdica, personal y se enmarque con una esencia artística. Sus colecciones no son guiadas por las tendencias del momento, el deseo de la marca es que cada diseño cumpla con un capricho que se convierta en un tesoro atemporal que sea gozado por generaciones, y así frenar un poco el consumismo por el cual la industria de la moda ha sido fuertemente juzgada.

La naturaleza y la fauna son musas para sus diseños, desde anillos en representación de galaxias hasta aretes en forma de cocodrilos, el movimiento y la transformación de elementos reales en joyería son el sello distintivo de la marca.  Lo que para cualquier otro diseñador puede ser una simple perla de Tahití, para Bibi es una magnífica representación de una galaxia en movimiento sobre una mano y, que por si fuera poco, lleva debajo un anillo de oro pequeño y elegante, si, cada joya posee un plus como elemento sorpresa, con Bibi van der Velden´s siempre hay algo más de lo que aparenta.

La interpretación a manera personal de la diseñadora sobre tornados, incendios o alguna otra consecuencia del calentamiento global, sirve también como un recordatorio maravillosamente conmovedor de la dualidad de la naturaleza, de su fuerza y vulnerabilidad.

Por Leonor Torres Sanz

Fotos cortesía de Bibi van der Velden´s

Fotos por Walter Pierre y Studio Flint

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