Temporada propone un concepto culinario que resalta la frescura de ingredientes estacionales de origen orgánico provenientes de productores locales. La propuesta del restaurante fusiona dos de los valores esenciales en la gastronomía mexicana: El reflejo de la identidad y el respeto por los productos de cada región.

Enclavado entre las montañas de la Sierra Madre del Sur y la costa del Pacífico oaxaqueño, a una hora del aeropuerto de Huatulco, Monte Uzulu redefine la hospitalidad para dar paso a una experiencia donde el confort va de la mano con el respeto con el entorno y el reencuentro con lo más auténtico de la naturaleza. Apostado íntimamente entre la exuberante vegetación tropical y acariciado por la brisa del Pacífico, Monte Uzulu complementa su experiencia con el restaurante Temporada.

La propuesta de “alquimia gourmet” resalta la frescura de los ingredientes estacionales de origen orgánico, cultivados por productores locales que, respetando las diferentes fases lunares y su impacto en los ciclos de cosecha, ofrecen los mejores sabores que la tierra convida en el momento.

Temporada es un proyecto gastronómico pionero en platillos elaborados a partir de alimentos

provenientes de plantaciones cercanas de producción sostenible ubicadas en un radio de distancia máximo de 100 millas. El restaurante prioriza la rigurosa atención a la trazabilidad de sus insumos, por ello —además de aprovechar algunos de los productos sembrados en el huerto del hotel— se han establecido lazos con productores regionales de verduras, hortalizas, frutas y café, además de abastecerse con la comunidad de pescadores.

El menú —compuesto con recetas de preparaciones cotidianas— mantiene fielmente la sazón de los fogones oaxaqueños y el inconfundible aroma y la textura de ciertos alimentos cocinados a las brasas, como las picaditas a base de maíz morado servidas con una salsa molcajeteada de tomate tatemado al mezcal, el pan montado de plátano o la granola al carbón, acompañados con papaya de Chacahuita.

Las entradas dan protagonismo a los vegetales mediante sugerencias como el guacamole con fruto místico de coco y cacahuate tostado, o bien el hummus de habas doradas y garbanzo crujiente, el cual se presenta con salsa tahini de ajonjolí regional y champiñones a la mantequilla.

Por su parte, los platos principales resaltan los sabores del mar con la pesca del día, que se emplea para el ceviche de pescado perfumado con hierba hoja santa; la lonja de pescado con piel dorada y crujiente, servida sobre una cama de salsa de naranja, jalapeños verdes y cebolla caramelizada, o el filete de pescado en salsa de tamarindo salvaje acompañado con croquetas de yuca. Una suculenta muestra que reinterpreta la cocina costeña más auténtica. En la antesala de la sobremesa, el dulzor de las frutas se realza en los postres. Se propone degustar piña al carbón con helado de coco o los plátanos cocinados al carbón con quenelle de crême fraîche hecha en casa. Una experiencia totalmente recomendable que permite adentrarse en las tradiciones y costumbres de la comunidad.

Por Alfredo Marchant

Fotos Juan Pablo Talavera + Alfredo Parker – Monteuzulu

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