GarciaGerman Arquitectos ha realizado este proyecto de rehabilitación en una casa solariega levantada en el siglo XIX. La vivienda está situada en el centro de la villa de Comillas, en la provincia de Cantabria, ciudad que destaca por sus edificios medievales y barrocos y por ser uno de los lugares en donde edificaron obras los arquitectos modernistas. Ejemplo de ello es el edificio El Capricho proyectado por Gaudí.

En la costa septentrional de España, cerca de Santander, en la comunidad autónoma de Cantabria, está la ciudad de Comillas, conocida por sus singulares obras arquitectónicas y como localidad vacacional. A finales del siglo XIX, la ciudad se convirtió en un importante centro de veraneo para la aristocracia española, que seguía al rey Alfonso XII.

Este pasado ha dejado en la ciudad un legado de varios inmuebles de estilo modernista. Entre ellos, el más conocido es, sin duda, El Capricho o Villa Quijano, un ecléctico edificio de estilo arabizante con pórtico y muros revestidos de cerámicas que fue proyectado por Antoni Gaudí y declarado “monumento histórico-artístico” en 1969. A poca distancia, y en cierto modo ligada a este importante testimonio del pasado histórico de la ciudad, se encuentra la casa señorial Comillas House, recientemente restaurada.

El proyecto comprende la rehabilitación completa y la reconstrucción parcial de una casa señorial del siglo XIX situada en el centro de la localidad. Dada la planta característicamente profunda, propia de estos lotes originalmente rurales, la nueva distribución aprovecha este alargamiento organizando espacios autónomos a lo largo de la sección de la casa, acondicionados para un uso intensivo requerido por una familia numerosa. Esto se materializa en un apilamiento programático con el piso de los dormitorios ubicado entre los espacios de cocina-comedor, en la planta baja, y el área social en la parte superior. La secuencia ascendente culmina en un salón de doble altura en la planta superior, apto para tertulias, desde donde se alcanzan vistas muy buscadas hacia las montañas (los Picos de Europa) y el mar Cantábrico.

El foco del mar se hace explícito en la nueva fachada norte, que se ilumina en una secuencia ascendente rematada por un mirador, en una versión contemporánea de la fachada sur restaurada.

La inversión de la jerarquía convencional entre programas, con la ubicación de las áreas sociales en la parte superior, compensa las estrechas limitaciones urbanas de la casa, pero también presenta un diagrama de organización que impulsa un uso lúdico de los espacios.

En contraste con esta arquitectura rotunda de paredes de piedra, el tono general de los acabados interiores se basa en el uso extensivo de madera natural y tonos pastel con reconstrucciones de las barandillas, logias y otros elementos originales.

La ruina inicial tenía en su fachada un conjunto de azulejos trasladados desde el cercano palacio de El Capricho, construido en el siglo XIX por Antoni Gaudí. Estas piezas fueron colocadas originalmente, en 1884, en el lugar exacto donde ahora han sido restauradas por Antonio Bona, un italiano, primer propietario de la casa y también maestro de obras de El Capricho. La recuperación de estos azulejos, junto con el diseño de las nuevas chimeneas de la casa, refuerza el vínculo y la memoria entre la tipología ancestral de esta arquitectura y el extraordinario florecimiento cultural del art nouveau en Comillas, que sigue siendo un rasgo fundamental del encanto de este pequeño pueblo.

Arquitectura interior  Jacobo García- Germán / GARCÍAGERMÁN ARQUITECTOS

Fotos Imagen Subliminal (Miguel de Guzmán + Rocío Romero)

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