Panoší Újezd: una casa de verano entre piedra y concreto

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En el pequeño pueblo de Panoší Újezd, en la República Checa, una antigua pocilga encuentra una nueva vida a través de una intervención arquitectónica que apuesta por la honestidad de los materiales y el respeto por la memoria del lugar. Lejos de demoler lo existente, el proyecto conserva la esencia de la construcción original para convertirla en una casa de verano de carácter contemporáneo.

La propietaria, profundamente vinculada a la historia de la finca familiar, decidió mantener únicamente este edificio y una parte del jardín, rechazando la idea de empezar desde cero. Esa decisión definió el proyecto desde el inicio: cada piedra fue recuperada, limpiada y reutilizada, permitiendo que el paso del tiempo permaneciera visible en cada rincón.

La propuesta arquitectónica adopta un lenguaje industrial donde el concreto, el acero y la mampostería original se convierten en protagonistas. Lo que comenzó con la incorporación de una gran ventana evolucionó hacia una transformación integral que incluyó nuevos vanos, un baño excavado en la pendiente del terreno y una serie de elementos monolíticos de concreto cuidadosamente ejecutados por artesanos locales.

Uno de los gestos más significativos es una banca continua de concreto que recorre el único espacio principal de la vivienda. Este elemento multifuncional sirve como asiento, sofá, almacenamiento para leña e incluso bañera, demostrando cómo un solo recurso arquitectónico puede resolver distintas necesidades con absoluta naturalidad.

baño de Panoší Újezd donde se puede ver la tina de la propiedad y un ventanal que permite la entrada de la luz natural

Los perfiles de acero de las ventanas enmarcan el paisaje rural, mientras los muros de piedra y ladrillo conservan su textura original, reforzando una atmósfera auténtica y serena. Cada intervención busca revelar la belleza de la imperfección y destacar la calidad de los procesos constructivos tradicionales.

Vista del interior de la propiedad desde la puerta de Panoší Újezd donde la puerta es de vidrio y su interior es muy rural

Panoší Újezd representa una forma sensible de entender la arquitectura: intervenir con precisión, valorar lo existente y permitir que los materiales narren la historia del lugar. Un refugio donde la simplicidad se convierte en el mayor lujo y donde el pasado continúa formando parte del presente.

Por Mia Garcia

Arquitectura por  Lenka Milerová architektka
Autora Lenka Milerová
Fotografía por Radek Šrettr Úlehla

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