Construida en el siglo XVIII como curtiduría, la edificación intervenida por Andrew Fisher y Jeffry Weisman se ha convertido en uno de los espacios más revitalizantes en San Miguel de Allende. Conversamos con Weisman acerca de la experiencia.

Ubicada en el centro de la ciudad, esta antigua construcción supuso un reto para la firma Fisher- Weisman. Cuando la encontraron no se parecía mucho a lo que hoy es, sin embargo, la antigua curtiduría y sus alrededores representaron una gran oportunidad creativa. “Cuando la encontramos no tenía nada interesante al interior, nada significativo en cuestión de diseño, pero si tenía buen espacio y ubicación. Además de tres jacarandas hermosas de más 120 años cada una.” Además de la oportunidad para darle rienda suelta a su creatividad, Casa Acanto también supuso varios retos para Weisman y Fisher. “En California no tenemos edificios de piedra debido a los terremotos. No habíamos tenido mucha experiencia con edificios de este material, fue un proceso en el que aprendimos lo que se puede hacer y lo que no tenía sentido.”

¿Cómo decidieron los colores que le inyectarían vida a cada una de las habitaciones?
Es la primera vez que tenemos una casa con cada muro adentro en blanco. Decidimos utilizar blanco y azul en cada habitación, para nosotros eso es algo muy mexicano, además de tratarse de nuestros colores favoritos. Tenemos otros colores, pero predominan el azul y el banco. Tapetes y telas de distintos colores se encuentran por toda la casa, en la sala predomina el verde y en mi estudio tengo un tapete naranja y amarillo, cosas así.

¿Cómo está conformado el mobiliario?
Tenemos muchas cosas en la casa que hemos comprado a lo largo de veinte años, objetos provenientes de distintas partes del mundo. También hemos diseñamos muchas cosas, eso fue la base de la colección de candiles y muebles “Casa Acanto” que actualmente comercializamos en México y en el mundo. Cuando decidimos llevarla más allá de este continente, la respuesta fue
maravillosa desde el principio.

¿Qué les significó la aportación de los artesanos de San Miguel?
La inspiración es el arte de Andrew Fisher y los artesanos de San Miguel y los materiales de México son únicos. Son productos muy distintos e icónicos, el estilo más popular ahora son los muebles perfectos, con líneas definidas, sin mucho detalle. Nuestros muebles muestran la labor de los artesanos, se puede apreciar que todo está hecho a mano, esa es la razón por la cual se distingue
esta colección, es refrescante. Creo que la gente en general ha comenzado a apreciar esta tendencia y se hará muy popular.

Así como Jeffry Weisman y Andrew Fisher no tenían acumulada experiencia decorando casas construidas con piedra, tampoco se habían encontrado con el entusiasmo de los artesanos mexicanos. “En los Estados Unidos, incluso en el mercado de lujo, los trabajadores no se interesan mucho en hacer las cosas de una manera distinta, se muestran un poco desconfiados ante las propuestas que desafían lo establecido. Nos emocionó mucho que, ante cualquier idea, la respuesta siempre fue entusiasta.”

Tu lugar preferido de la casa…
La sala abierta. Es un espacio que agregamos a la estructura original, es algo muy mexicano que adoramos, además, gracias al clima de aquí es algo maravilloso.

¿Cómo describes la atmósfera?
Para mí es una casa mágica al no haber sido construida cómo tal originalmente. No está como las casas de la época, edificadas alrededor del patio, lo que puede ser un poco claustrofóbico. Cada habitación tiene vista al exterior y algunas también cuentan con patios privados. Con las jacarandas de gran tamaño, el jardín está nutrido de plantas y aves, una fuente de verde. La atmosfera es simplemente mágica: la casa se encuentra en el centro de San Miguel, pero al cruzar la puerta, sientes que entras a un pequeño paraíso, apartado de todo lo que se encuentra al exterior.

Por Alberto Nava
Arquitectura Interior Andrew Fisher + Jeffry Weisman
Foto José Margaleff

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