La integración de una visión contemporánea a un entorno con décadas de historia y la visión de un proyecto actual y funcional, han dado origen a una residencia con arquitectura fuerte y propositiva.

Jardines del Pedregal es una de las colonias más representativas para la arquitectura mexicana. Creada como un proyecto residencial modernista por Luis Barragán y Max Cetto en los años cuarenta, la aclamada colonia ha sido desde entonces uno de los referentes más importantes y una de las zonas en donde los arquitectos han evolucionado de la mano de los estilos artísticos
y arquitectónicos en alusión a la casa habitación y aunque siempre se ha mantenido la esencia de los terrenos cubiertos por piedra volcánica que tanto caracteriza al Pedregal, las grandes casas de toda la colonia gozan de individualidad.


En la actualidad, estas residencias pretenden desafiar el paso del tiempo y buscan proclamarse como estructuras funcionales, atemporales, depuradas en elementos, con una esencia delicada y, al mismo tiempo, sólida. Para lograrlo, cada proyecto comienza desde cómo se constituye la perspectiva de un esqueleto arquitectónico en el entorno. Para obtener el espacio en la configuración ideal de esta residencia, se inició por analizar el terreno a profundidad y tomar en cuenta las construcciones colindantes, esto como parte del proyecto esencial para la construcción de una casa de 600 metros cuadrados.


“Tratamos de diseñar de forma simple, con limpieza geométrica y así tratar de lograr un proyecto diferente, en donde la iluminación es protagónica, el recorrido en el interior y la relación que se busca entre el jardín y el resto de los espacios es armónica. Una de las principales características de esta casa es la vegetación natural, la cual es abundante en la parte trasera del terreno, por lo que fue un factor de gran importancia para el desarrollo en el plan arquitectónico”, asegura el arquitecto Pablo Pérez Palacios.


En el proyecto destaca un volumen sólido, el cual comprende la importancia de su todo en la solución de sustraer elementos a lo largo del eje principal, por lo que se crearon pequeños patios y se trabajó con la volumetría de los espacios, mismos que se delimitan por la doble altura y los elementos sumamente geométricos, como las escaleras principales que llevan a las habitaciones en la planta alta.

El negro que cubre el exterior por completo contrasta con el blanco que cubre el interior y hace resaltar los sutiles y delicados detalles de madera que aparecen en ciertos espacios como en la cocina. Son los colores neutros, los cuales crean una profundidad de campo realmente interesante y logran constituir una energía vivible y fresca que comprende todos los espacios en la residencia. El baño de luz natural es tenue y armonioso, el juego de sombras que se forma por la vegetación de los jardines logra una relación muy interesante en términos visuales con una dualidad de lo orgánico y lo estructurado.

El cálido toque de color de la madera que enmarca las ventanas y cubre con particularidad ciertos elementos, como puertas y muros, recorre toda la casa y refina los espacios con el uso sutil del resto de los materiales que conforman la anatomía del proyecto y que resaltan junto con los diversos patrones geométricos como el del piso del patio central.

 

Es este tipo de proyectos arquitectónicos que, aunque se muestran como un lienzo en blanco, poseen la capacidad de crear una residencia con espacios que no necesitan más de lo esencial. El contraste volumétrico y el juego de iluminación, que se crea con los materiales, hacen de los espacios puros y delicados un todo con relevancia estética, el cual está inundada por la simpleza de la geometría y la atemporalidad.

“La intención principal del proyecto fue entretejer la vegetación del jardín con áreas interiores de la casa”. Pablo Pérez Palacios.
Arquitectura de Pérez Palacios Arquitectos y Asociados
Por Yarin Miranda Robles
Fotos Rafael Gamo

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