El diseñador de interiores JAIME BERIESTAIN ha intervenido, después de 10 años, un tradicional Piano Nobile en Barcelona. El resultado: ELEGANCIA, MINIMALISMO y ARTE en equilibrio perfecto, testigo de la evolución personal y profesional de su dueño. No son pocas las oportunidades en las que se nos plantea un giro en nuestro estilo de vida: desde algunos más sutiles, como variar el corte de pelo o nuestro vestuario, hasta otros más drásticos, como mudarnos de país y dejar todo un mundo atrás para comenzar algo nuevo. Sin duda, todos hablan de nuestras ganas por explorar aspectos diferentes de nuestra personalidad, la manera en la que vemos las cosas y el modo en que enfrentamos nuestro entorno. Nuestra propia metamorfosis, finalmente.


Para Jaime Beriestain, diseñador chileno afincado en España desde hace unos buenos años, la mejor manera de expresar estos cambios ha sido, además, realizar una segunda reforma al piso que habita en la zona del Eixample, en Barcelona. “Es un barrio que me gusta mucho porque pese a estar en el centro, es una zona muy tranquila. Además, me permite disfrutar de ventajas como poder ir caminando al Mercado de Santa Catarina, o estar a solo dos pasos del paseo de Sant Joan y la calle Trafalgar.”, comenta. Como muchas zonas céntricas de grandes ciudades, este barrio ha ido transformando su tradicional faz oficinesca para dar la bienvenida a tiendas de moda y diseño, galerías de arte, hoteles boutique y una variada oferta gastronómica.

Para el piso de Jaime no todo tiempo pasado fue mejor: se trataba de una oficina de 135 metros cuadrados en una planta baja, pero en la cual se supo distinguir el alto potencial que este espacio ofrecía: “Lo que más me sedujo fue su altura. La multitud de patios interiores convierten al piso en un espacio lleno de luz natural.”, nos dice el diseñador. Se derribó toda la estructura interior previa y se generó una gran caja blanca para ocuparla, en una primera instancia, con colores vibrantes, alfombras coloridas, muebles vintage de osados tapizados y muchos detalles que, después de 10 años, ya no estaban de acuerdo
al nuevo sentir de Jaime. “Ahora he quitado muchos detalles que desviaban la atención para centrarme en lo esencial.”, sostiene el diseñador, para quien la tranquilidad que le otorga la madurez debía traducirse de manera inevitable en el espacio que habita. “El
concepto para esta segunda reforma ha sido estructurar el piso alrededor de mi colección de arte. Esta vez, el punto de partida fue centrarme en la colocación de mis obras de arte primero para luego adaptar la decoración en torno a ellas.”


Bajo este nuevo esquema se fueron organizando distintos puntos focales, acentuando la atención en otras áreas, y diferentes puntos de vista, surgiendo una nueva forma de vivir el mismo espacio: en el área de la sala se hacen presentes los tonos índigo, con un gran cuadro de Peter Halley, una obra de Yago Portal y el inconfundible azul de Yves Klein presente en la mesa de su autoría; en la cocina, el oro de las obras de Bosco Sodi se hermana con el tono del latón que recubre los muebles; en el comedor, el negro cuadro de Bosco Sodi se aúna con la pátina en tonos carbón del muro principal realizada por el pintor Alejandro Jaler; y el blanco, siempre necesario para resaltar el arte, está presente en los muros, el suelo, en una escultura del ceramista Fernando Casasempere, y los finos tejidos de Dedar (lanas frías, terciopelo de seda, toile de cashmere, crêpe de lana, lino) que recubren los muebles y la cama. En esencia, las obras se rigen bajo el mismo hilo conductor: el minimalismo en el arte. “Mi colección gira en torno al espacio, la materia, las texturas y la arquitectura. Se corresponde con mi evolución personal, vivencias que he tenido y diferentes facetas de mi personalidad.”, afirma el diseñador. Las obras, mayoritariamente internacionales, conviven e interactúan con coherencia, estructurando la decoración a su alrededor, para crear fluidez y cercanía con el arte que se integra perfectamente al departamento. Incluso en el baño, en el que destacan fotografías de Lee Friedlander, Jurgen Teller, Linda McCartney, Antonatiuh Bracho o Gabriel Orozco, que abordan el retrato bajo distintas perspectivas.

Este contingente artístico ha sido acompañado por piezas de mobiliario e iluminación igualmente autorales que escultóricos: la Galería Miquel Alzueta resultó el lugar idóneo para encontrar muebles originales de diseñadores emblemáticos, como Charlotte
Perriand, Jean Prouvé o Pierre Jeanneret; Lifra, y su selección casi infinita de piezas contemporáneas, fueron la fuente perfecta para mobiliario y luminarias icónicas, mientras la Side Gallery de Barcelona colaboró con su buen ojo para descubrir nuevas obras, como los Candy Cubes de Sabine Marcelis que sirven de apoyo en la habitación. Estas adiciones se han complementado con piezas ya existentes, como las butacas de Minotti, que se han rejuvenecido con tejidos de Dedar o telas Colombo de la colección de Jaime Beriestain para Grupo Lamadrid.


El arte y los muebles manipulan la luz natural para revelar nuevos aspectos, profundidades y dimensiones en el minimalista espacio: la luz natural envuelve el ambiente con aura misteriosa y baña el piso de tranquilidad. “El arte es una forma de
expresión que me inspira, me tranquiliza, me transporta y me enseña.”, concluye Jaime. Un nuevo diseño más depurado, refinado y luminoso, que ha evolucionado de acuerdo a la nueva personalidad del diseñador.

Diseño interior Jaime Beriestain Studio
Por Alfredo Marchant
Foto Manolo Yllera

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