DECA Architecture completó recientemente la casa Corral del Reloj de Arena, la última adición a una serie de construcciones en la isla cíclada de Milos que revelan una atención sensible y sustentable con el paisaje y la tradición local.

Hundida y estoica en el paisaje de la isla cíclada de Milos, bañada por el sol y refrescada por las brisas del mar Egeo, DECA Architecture completó recientemente el Corral del Reloj de Arena, una casa de cuatro habitaciones y un techo verde plantado con una variedad de hierbas aromáticas, intrínsecamente moldeada por las condiciones naturales de su sitio. Forma parte de los Corrales de Voronoi, un conjunto que los arquitectos han estado diseñando durante los últimos 10 años, y pretende generar una reciprocidad entre arquitectura y naturaleza, reglas geométricas y naturaleza salvaje.

Corrales de Voronoi comprende un área total de 90,000 metros cuadrados en los que DECA Architecture ha insertado cinco corrales. Estos, que han existido en las islas grie- gas durante siglos como formas informales y empíricas de zonificación, definen límites claros entre áreas silvestres y nuevas tierras agrícolas residenciales para su protección mutua. Alexandros Vaitsos y Carlos Loperena, los dos socios fundadores de DECA Architecture, exploraron y estudiaron el paisaje durante meses, evaluando cuidadosamente las cuali- dades de cada rincón del extenso territorio.

A través de esta investigación, visceral y analítica, identificaron cinco ubicaciones ideales para albergar los diferentes corrales. Eran antiguas áreas agrícolas en donde el impacto de la arquitectura estaría con- trolado, pues existía una atractivo natural. “Obtuvimos un conocimiento profundo del sitio y de la isla. Encargamos a un botánico un estudio de la biodiversidad de la flora, investigamos la historia, la economía y la población, así como el comportamiento del viento y la geología del área. Nuestro objetivo era que el conjunto realmente perteneciera al lugar”, afirma Carlos Loperena.

El proyecto, que se completó en dos etapas en un lapso de ocho años, se encuentra entre la práctica de la arquitectura y el paisajismo. “Cada corral es completamente único, siguiendo las pautas del lugar al que se integra. Lo que tienen en común es una experimentación en evolución con las cuadrículas geométricas que fueron definidas por Voronoi, y una obsesión por la materialidad y los detalles”, explica Carlos Loperena.

EL DIAGRAMA DE VORONOI

Georgy Voronoi fue un matemático ruso des- tacado por definir el diagrama de Voronoi, un constructo matemático que divide un plano en regiones basadas en la distancia de puntos en el subconjunto específico (o celdas) del plano. “Voronoi nos dio la oportunidad de diseñar de una manera diferente. Fuimos al sitio y buscamos ubicaciones especiales: “¿No sería bueno tener una mesa aquí? ¡Qué lindo lugar para un árbol! ¡Me gustaría mucho despertar en este lugar!”. Así determinamos los puntos de nuestro interés: ingresamos la fórmula de Voronoi y se formuló una cuadrícula alrededor de ellos. De este modo se conformó nuestro plano”, expresa Alexandros Vaitsos.

En las cuadrículas de Voronoi, a diferencia de las cartesianas, los puntos vienen primero y luego sigue la cuadrícula. La cuadrícula es orgánica, no ortogonal. Se ajusta a los puntos, por lo que no se autoimpone, sino se ajusta las circunstancias. El encuentro de un enfoque matemático a la arquitectura y la idea de “volver a la naturaleza” parece contradictorio, pero se materializó magistralmente en el proyecto.

La organización del Corral del Reloj de Arena se deriva de una manipulación paramétrica de las celdas de Voronoi para relacionar puntos de vista específicos de acuerdo al pro- grama doméstico. Cada celda corresponde a un uso claramente definido, ya sea un patio exterior, un toldo con sombra, un espacio, un dormitorio o un espacio auxiliar. “Tomamos el desafío de trabajar rigurosamente con la lógica del diagrama de Voronoi. Compusimos la arquitectura a través de la creación de un diseño paramétrico para cada celda individual de acuerdo con las vistas y las necesidades espaciales” agrega Alexandros Vaitsos.

Esta definición espacial se enfatiza a través de detalles funcionales, como tragaluces operables para ventilación, luces colgantes fabricadas a medida, juntas de dilatación en los suelos de hormigón y diafragmas mecáni- cos que controlan la cantidad de luz del día en el dormitorio. Más importante aún: la organización de la las celdas de Voronoi trabaja para crear un entorno que crea encuentros, convir- tiéndolo en el nexo social del proyecto entero.

ODISEA ESPACIAL

Los muros de piedra tosca y desgastada, con su peso fuerte y reconfortante, rodean completamente el exterior. Mirando al sur esta barrera desaparece, exponiendo la residencia a la trayectoria completa del sol. Prevalece la horizontalidad, la vigas de hormigón visto con sus marquesinas en voladizo van más allá de las fachadas de piedra y se esfuman frente al panorama ininterrumpido del mar Egeo.

La vivienda se siente como si hubiera sido ahuecada en el terreno, incrustada en el paisaje. Esta cualidad se enfatiza por el grosor de las paredes de piedra y las particiones interiores que sugieren la atmósfera de un fenómeno arqueológico. La progresión a la casa evoca un sentido de ritual: un generoso espacio al aire libre, al que se llega a través de un estrecho pasadizo de pie- dra que desemboca en una escalera, forma una atractiva geometría con desniveles y vistas a las áreas sociales. Es un patio en el sentido tradicional, haciendo referencia al impluvium romano y al patio griego: un espacio común flanqueado en el centro de la casa. Los tres dormitorios de la casa principal, cada uno con su baño privado, son más íntimos. Un cuarto dormitorio se encuentra en la parte noreste del sitio.

Cuando cae la noche, la ausencia de con- taminación lumínica hace que el cielo se vea espectacular: la Vía Láctea se extiende en el horizonte. El sonido del mar cercano y el aroma fresco llega a la casa, haciendo sentir su presencia. Los habitantes de este refugio pueden apreciar la naturaleza con una mínima interrupción del paisaje nativo.

Arquitectura Deca Architecture
Fotos Yiorgis Yerolymbos

Por Alfredo Marchant

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