Paulina Herrera Chain es la creadora de PÉRCH, proyecto que parte de la idea de elaborar mobiliario y objetos de carácter atemporal adaptables a su entorno, mezclando con éxito influencias del diseño nórdico con materiales totalmente mexicanos.

La belleza de la naturaleza y los clásicos del diseño escandinavo son la mayor inspiración para la diseñadora Paulina Herrera Chain —creadora de la firma de mobiliario y objetos de decoración Pérch-, quien ha trasladado elementos naturales a sinuosas piezas de seleccionadas maderas, cuya maestría en el tratamiento del material revela su sencillez y preocupación por preservar su aspecto original.

Los finos y depurados trazos de los diseños son su consigna, así como el equilibrio entre el funcionalismo contemporáneo y una filosofía ancestral de respeto por el entorno y la comunidad. Para lograrlo, se utiliza materia prima de productores locales no solo como una manera de reducir la huella de contaminación, sino también como una forma de fomentar los empleos remunerados de forma justa y contribuir al desarrollo sostenible de cada comunidad.

Egresada de la Universidad Iberoamericana y con estudios de escultura y diseño en Londres y Florencia, Paulina comenzó este proyecto en 2016 con la idea de crear diseño mexicano bajo tres pilares fundamentales: funcionalidad, atemporalidad y durabilidad. En cada pieza, trabajada por expertos ebanistas nacionales, resalta la nobleza y la versatilidad del nogal, el fresno o el rosamorado, dando vida a esculturales siluetas y ensambles únicos que modernizan la tradición de la marquetería como un detalle para acentuar su fortaleza y su precisión técnica.

La palabra Pérch es una composición de letras y conceptos que, por un lado, expresa el nombre de su creadora y, por el otro, remite al vocablo inglés que se refiere a las ramas donde las aves reposan serenamente. En esta comunión, Paulina encontró uno de sus emblemas de diseño, la unión perfecta de los materiales que darían vida a la colección “Ensamble”, en la que cada elemento ha sido bautizado con el nombre de un ave endémica de México. Entre los componentes de la colección destacan el sillón Alondra, las sillas Uma y Chara, la consola Momoto y la mesa para café Quetzal, así como objetos más pequeños como los atriles Bisbita, portarretratos y cajas decorativas.

Si bien el proceso de diseño de cada objeto es largo, debido al riguroso estudio que realiza el equipo de trabajo para determinar cada factor mejorable, es en ese lapso en el que Pérch obtiene la belleza producto del ensayo y error, a través de una investigación de mercado exhaustiva que les permite llegar a una idea concreta cuyo resultado es un producto simple, pero con carácter.

Por Alfredo Marchant

Fotos cortesía Pérch

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