Liberado de limitaciones externas, con años de experiencia y estudios, el diseñador Alberto Rigoletti entiende el diseño como nadie y expresa toda la pasión tiene por impulsar y crear diseño mexicano.

“Se necesita de la sencillez para lograr el máximo lujo, de jugar en la arena y hacer siluetas vienen formas, inspiraciones y volúmenes, que si le tomas una foto es la mejor inspiración para crear un diseño memorable”. -Alberto Rigoletti

El diseñador Alberto Rigoletti, orgulloso de ser mexicano, siempre ha defendido que la creatividad no tiene nacionalidad. Durante más de una década al frente de su escuela de diseño formó y fue semillero de talentosos diseñadores industriales que hoy destacan en la escena nacional.

Conversamos con Alberto, y nos dejó clara su pasión por el diseño; describe la actividad como algo que es grandioso y único, cómo piezas que deben ser memorables y trascender en el tiempo. Rigoletti ha dedicado su vida profesional a experimentar con las formas y los materiales, con buen ojo promueve a los jóvenes diseñadores. Ahora se ha enfocado en el diseño interior de restaurantes y oficinas, pero su visión de hacer equipo lo anima a trabajar siempre con jóvenes creadores.

Hablar del diseño industrial y pensar que al estudiarlo puedes dedicarte a una sola vertiente de diseño es todas las definiciones algo irreal, literalmente. El trabajo de Rigoletti es prueba de como ha encontrado en la industria un sinfín de posibilidades que incluyen la educación, el diseño de cualquier objeto, espacio y hasta colecciones de moda. Para Alberto, la importancia de la educación bajo un sentido práctico lo es todo, ya que asegura, que no hay mejor escuela que la vida real, y no hay un gran diseño que no se base en la simplificación del objeto final.

A pesar de que en la actualidad el diseño ya no es solo un objeto que soluciona un problema y cubre una función, sino que involucra a toda una industria que comprende el estilo de vida con la claridad de que el diseño no es arte. Rigoletti, conocedor de la industria, lo describe con la facilidad de, tangibilizar una idea. Ya sea un auto, un objeto, una casa o cualquier diseño, que encuentre en la personalidad propia del objeto un lugar eterno y orgánico en cualquier entorno, que sin y con el espacio, la pieza se vea increíble sin perder su esencia y que siempre, logre transmitir algo. Esto último, como lo más importante. Ya que es la parte sensorial que hace que los humanos tengamos una apreciación real por todo lo que consumimos y hacemos. Los sentidos son el hilo conductor de cualquier situación y debería de serlo para cualquier desarrollo de un producto, en donde Alberto lo explica desde el proceso de crear lo que sea. La importancia del porqué, el cómo y para qué. Porque es cuando se involucra el tacto, el olor o cualquier sentido, que el objeto cobra un sentido real y natural en cualquier entorno.

Cuando hablamos de la academia, queda en claro la importancia de conocer la historia del diseño especialmente para diseñador. Evitar el reconocimiento de lo que se ha hecho y el porqué frena el avance. “Hay que desenvolvernos en un ambiente rodeado de diseño de alta gama y preguntarnos el porqué de su existencia, pero también el porqué de su importancia en nuestra sociedad, y la relación entre las industrias y el impacto económico que tiene en un país”, comenta Alberto Rigoletti.

“Oler el mar, tocar la arena, interactuar y desconectarse de la tecnología, aunque vamos para allá, la juventud tiene que saber que hay mucho más, no hay que perder esos básicos, el arte sensorial”. Alberto Rigoletti

Por Yarin Miranda

Retrato de Francisco Quezada

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